No es más mala porque es tonta
Crítica 'Divergente'
Divergente. Acción, EEUU, 2014, 139 min. Dirección: Neil Burger. Guión: Evan Daugherty, Vanessa Taylor. Fotografía: Alwin H. Kuchler. Música: Junkie XL. Intérpretes: Shailene Woodley, Kate Winslet, Theo James, Maggie Q., Ashley Judd, Ray Stevenson.
Esta película podría ser más dañina si fuera menos simplona. Afortunada o desgraciadamente quien se deje llevar por su discurso no tiene ya remedio. Por eso no hará más daño del que diariamente producen tantos otros productos para adolescentes que, tras su apariencia de simple entretenimiento, lanzan mensajes que al entrecruzarse en las redes, las salas de cine, las pantallas de ordenador, los videojuegos o las formas socializadas (tribales) de empleo del tiempo de ocio crean un clima, generan inducciones, transmiten no-valores. En el mejor de los casos, aunque no tuvieran efecto alguno, ocupan abusiva y entontecedoramente un espacio tan desmesurado que no dejan lugar para otras formas de entretenimiento o de ficción algo, sólo algo, más inteligentes.
Divergente está basada en el primer libro de la trilogía escrita por la joven autora Veronica Roth entre 2011 y 2013 con tal éxito de ventas que antes de la publicación del segundo volumen ya había firmado su versión cinematográfica. Sigue la estela de Los juegos del hambre, publicada tres años antes, de Suzanne Collins, quien a su vez se inspiraba en otro best-seller distópico, Battle Royale de Koushun Takami. No prima la originalidad, precisamente, en estos ambientes.
La cosa va de lo siguiente: en un futuro apocalíptico en el que, tras una guerra devastadora, la sociedad se ha organizado rígidamente en cinco grupos: Verdad (los que imparten justicia), Abnegación (los que ayudan a los más desfavorecidos), Osadía (la policía y el ejército), Cordialidad (los campesinos) y Erudición (los sabios). Todo representado con la simplificación que hace de los justos unos pedantes, de los abnegados unos simplones, de los osados unos pandilleros, de los cordiales unos memos y de los eruditos unos hijos de perra. Cada niño es educado dentro de la sección a la que pertenecen sus padres y a los 16 años ha de elegir en cuál se integra. Fuera de estas categorías sólo viven los marginados sin grupo de referencia y unos raros seres, los divergentes, que potencialmente podrían encuadrarse en cualquier grupo o en ninguno. La protagonista, que es una Abnegada, elige ser una Osada pero en realidad es una Divergente. Sus compañeros Osados, los guardianes y defensores de la colectividad, son una panda de gamberros violentos que se comportan como una fusión entre la camorra napolitana, las maras latinas, las SA nazis y los Ángeles del Infierno. Un encanto. Para que no falte de nada hay intentos de golpes de estado dentro de esa sociedad y la toma de conciencia de quien no teme ser diferente.
Este material basura desperdicia una potencialmente buena actriz juvenil -Shailene Woodley- y actores de talento más que probado como Kate Winslet. Al tipo que ha dirigido esta cosa se le conocía una buena película (El ilusionista) y un bodrio (Sin límites). No hay que decir que Divergente se suma a la segunda.
3 Comentarios