Exposiciones

'Memoria del presente': el arte frente a la realidad

  • La Sala Atín Aya acoge hasta marzo una exposición con obras de Inmaculada Salinas e Isaías Griñolo.

  • La muestra reflexiona sobre los vínculos entre la creación y la política.

Dos obras de Inmaculada Salinas e Isaías Griñolo, ‘Propiedad’ y ‘La poesía está en la calle’, dialogan en la planta baja de la Sala Atín Aya. Dos obras de Inmaculada Salinas e Isaías Griñolo, ‘Propiedad’ y ‘La poesía está en la calle’, dialogan en la planta baja de la Sala Atín Aya.

Dos obras de Inmaculada Salinas e Isaías Griñolo, ‘Propiedad’ y ‘La poesía está en la calle’, dialogan en la planta baja de la Sala Atín Aya. / Juan Carlos Muñoz

¿Cuál es el papel de los artistas? ¿Se deben considerar agentes del cambio social? ¿Pueden desentenderse de la coyuntura económica en la que crean? ¿Qué tiene que decir el pensamiento crítico, cómo conviven las distintas teorías que abordan la cuestión artística, ante los modos en los que hoy se manifiesta la cultura? Estas son algunas preguntas que se hacía Joaquín Vázquez, comisario de la exposición Memoria del presente, que acoge la Sala Atín Aya hasta marzo y que reúne a dos artistas, Inmaculada Salinas e Isaías Griñolo, con poéticas distintas pero una misma preocupación por el entorno.

La relación entre arte y política, apunta Vázquez, alcanzó "especial relevancia" en los años de la Primera Guerra Mundial, cuando el arte "se plantea desprenderse de los antiguos cánones" y soplan vientos de renovación en el mundo. La "emancipación de la clase obrera", entre otros fenómenos, da pie a un florecimiento de "las vanguardias políticas y artísticas". Pero esa percepción entrará en crisis, en parte por la apropiación que algunas tiranías harán de la creación, y empezará a criticarse la función del arte político. "Al mismo tiempo que irrumpe la apreciación del arte como mercancía, empiezan a surgir metodologías que interpretan este ámbito, las teorías fomalista, marxista, psiconoalista, estructuralista y posestructuralista, que analizan las obras desde distintos planteamientos y enfoques", afirma el especialista. "Ante la imposibilidad de proclamar que una corriente se imponga sobre otra, nosotros llegamos a nuestras propias conclusiones", prosigue Vázquez. "Que el arte nace a partir del inconsciente, individual y colectivo; de las condiciones sociales y económicas en las que se crea. No pretendemos reflexionar sobre estas complejas discusiones, sino más bien desmontar sus simplificaciones, casi siempre sustentadas sobre categorías binarias y conceptos duales como arte o política, realidad o ficción, obra o documento, arte mayor o menor. Afrontamos este debate, que en Sevilla se ha tratado en plataformas como la antigua Biacs o la PRPC (Plataforma de Reflexión de Políticas Culturales), a través de dos autores como Inmaculada e Isaías".

En la planta baja, donde coinciden dos de las propuestas de estos creadores, ya se aprecian las distintas sensibilidades de cada uno. Griñolo, analiza Vázquez, se acerca a "colectivos, movimientos, espacios de gente subalterna y desahuciada que carecen de representación política y los acompaña". Así ocurre en La poesía está en la calle, una instalación formada entre 2005 y 2020 que reproduce pancartas vinculadas a distintos episodios de la Historia reciente española –como la polémica que originó el proyecto de instalar una refinería en Tierra de Barros– que encuentran en extractos de poemas su lenguaje para rebelarse. En Propiedad (2018), por su parte, Salinas "intenta desproveer al arte [una serie de libros dispuestos en hileras, en una composición muy característica de su obra] de cualquier elemento informativo y elabora una narración nueva que también es política".

Salinas recuerda que cuando le propusieron dejar constancia del presente en esta muestra –las obras de la primera y segunda planta son recientes– no sospechaba que entraría en juego, y cambiaría su discurso, una pandemia. "Con una mirada más irónica, más poética o más literal", dice la artista sevillana (Guadalcanal, 1967), "hablo de tres asuntos que para mí son claves en este momento: el trabajo, cómo es ahora en la época del teletrabajo; la calle, hoy que tenemos más prohibiciones y limitaciones de estar en ella; y la delación, cuando el vecino del quinto nos vigila para ver si cumplimos las normas. Son cuestiones propias de un tiempo de guerra", sostiene una creadora que en obras como Manifestación o Ellas, tú sabes denuncia que a menudo, a lo largo de los siglos, se condenó como brujas a mujeres que simplemente quisieron ser libres.

Salinas explora entre otros asuntos cómo la delación ha vuelto en tiempos de pandemia

Con piezas como Los recortes matan o Jamás el fuego nunca, Griñolo (Bonares, Huelva, 1963), un artista habituado al diálogo con otras disciplinas como el flamenco o la poesía, prosigue con su retrato de la realidad social. El director de La España profunda (de Ortega y Gasset a Rocío Jurado) filma en esta muestra las semanas del confinamiento, "cuando salía a hacer la compra o en plan ventana indiscreta, cuando grababa a mis vecinos". Con Memoria del presente el arte regresa a la sala Atín Aya, cuya última exposición, del fotógrafo José Toro, se vio interrumpida por ese enclaustramiento al que obligó el coronavirus.

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