Salvador Sobral | Intérprete y compositor

"Soy un músico mucho más de escenario que de estudio"

  • El Teatro de la Maestranza recibe este sábado al intérprete portugués, bien conocido en Sevilla, ciudad a la que regresa tras el éxito masivo que le deparó su paso por el Festival de Eurovisión 

El intérprete portugués Salvador Sobral. El intérprete portugués Salvador Sobral.

El intérprete portugués Salvador Sobral. / Tomás Monteiro

Salvador Sobral actúa este sábado en el Teatro de la Maestranza (20:00) pero no es la primera vez que lo hace en Sevilla, ciudad a la que le tiene mucho cariño y donde ya ha cantado, hace apenas dos años, en Café Cartuja de la mano de Assejazz. También ha estado en la taberna Ánima, en la Casa del Blues, incluso en jam sessions improvisadas en fiestas de cumpleaños de amigos. En poco tiempo han quedado atrás los conciertos para audiencias pequeñas y escogidas, y la venta de discos tras los conciertos, como aquél de Cádiz, cuando los agotó todos y tuvo que traer urgentemente más álbumes desde Portugal a Sevilla en Blablacar.

-Ahora viaja apoyado por una potente empresa, actúa en grandes teatros y para audiencias masivas. ¿Ha afectado su nuevo estatus a la forma de enfrentarse al público y a su repertorio?

-La verdad es que no del todo. Lo que ha propiciado este cambio de teatros y públicos es que ha ayudado a la música, al sonido que hacemos: por ejemplo, ahora los pianos son mejores y antes ni los había. Al comenzar la gira en Málaga pensé cambiar el repertorio y sustituir alguna canción portuguesa por otra española pero después me di cuenta de que a los españoles, curiosamente, lo que más les gusta es que cante en portugués. Y aunque cada concierto es distinto, eso no depende del sitio en el que estamos, sino de lo que sentimos ese día.

-El punto de inflexión fue, obviamente, su triunfo en el Festival de Eurovisión. Llegó a decir que no se sentía cómodo con la nueva fama y la responsabilidad adquiridas tras el certamen pero eso le ha permitido llegar a más gente de la que nunca soñó. ¿Va mereciendo la pena el precio a pagar?

-Sí. Tuve momentos en que pensé si no era demasiado sufrimiento que hubiera gente sacándome fotos desde lejos, invadiendo mi espacio en el hospital, pero la balanza se inclina ahora mucho más hacia el lado positivo. En el hospital todavía no estaba viviendo las cosas buenas que me trajo Eurovisión, sólo la parte mala, la de las cosas que decían en las revistas, las mentiras sobre que yo perdí el corazón… Estaba muy triste con todo eso. Pero ahora canto en sitios mejores, muy bonitos, como el jueves en Santiago, con todo el teatro lleno de gente entregada a la música y a la emoción que tenían por verme, algo increíble. Y desde que me corté el pelo la gente ya no me conoce tanto y eso es un descanso. Ahora tengo lo mejor de los dos mundos, el de ser famoso y el de pasar desapercibido.

-¿Se ve más como compositor de canciones o como intérprete?

-Claramente soy más intérprete que compositor. Compongo pero mi capacidad interpretativa es mucho más grande y no voy a cantar sólo mis composiciones porque sean mías; si siento que hay temas de otros que puedo interpretar con más seriedad y convicción, lo hago. No tengo aún el conocimiento armónico que quisiera para cantar mis composiciones. Con las letras sí me atrevo más y el próximo disco incluirá cinco canciones con letras mías.

-No es un líder al uso de una banda sino que maneja su voz como un instrumento más dentro de su grupo, con el que parece sentirse tan a gusto. Ellos le acompañaron en su última visita a Sevilla en agosto de 2016. Julio Resende es más conocido y participa en la composición de las canciones, pero ¿de dónde vienen André Rosinha y Bruno Pedroso, qué le aportan a sus interpretaciones?

-Bruno Pedroso lleva tocando años y años, es el baterista de referencia en el jazz de Portugal y los cuatro juntos tenemos mucha creatividad y espontaneidad a la hora de tocar. No nos gusta mucho repetirnos y eso forma parte de la esencia del jazz, que es una música de pura inspiración, del momento; en los conciertos puede pasar cualquier cosa y me encanta que sea así. Y nos interesa también lo que tiene de performance un concierto: en Santiago entramos al escenario fingiendo que era una playa, nos tumbamos allí con las toallas… solemos hacer cosas inesperadas, nos retroalimentamos musical y emocionalmente y creo que cada uno hace que el otro suene mejor, es una simbiosis muy interesante. Es muy raro que haya esa química constante entre cuatro personas sobre un escenario y por eso hay que conservarla bien.

-Cuando interpreta una canción la afronta como un viaje y se deja llevar por la emoción y los sentimientos del momento. ¿Cómo será su cita de Sevilla: un viaje alegre y apresurado o uno pausado en el que disfrutar a fondo de pocos lugares escogidos?

-No sé aún lo que va a pasar. Como estamos tan contentos de tocar de nuevo desde que volví a los escenarios siempre estamos histéricos y los conciertos son muy vivos. A veces pasa algo en ese día concreto y decidimos que va a ser más tranquilo, pero Sevilla es muy especial para mí y su público, como todo el andaluz, quiere participar y reír, y alguna que otra broma tendrá que salir. Creo que será un concierto muy alegre.

Sobral regresa a Sevilla, donde ha actuado en plazas como Café Cartuja o la taberna Ánima. Sobral regresa a Sevilla, donde ha actuado en plazas como Café Cartuja o la taberna Ánima.

Sobral regresa a Sevilla, donde ha actuado en plazas como Café Cartuja o la taberna Ánima. / Tomás Monteiro

-¿Con qué interpretaciones disfruta más, con las de canciones tranquilas, crudas y desnudas como la ya mítica Amar pelos dois o con otras de instrumentación más alegre, más divertidas, al estilo de Excuse me…?

-Normalmente disfruto más de las canciones que hace menos tiempo que tocamos porque surgen un montón de ideas nuevas. Por ejemplo, me encanta interpretar Presságio por el groove que tiene, que nos lleva a sitios distintos; también me encanta cantar boleros en español; pero un día puede ser una cosa y otro día otra, no hay una ciencia cierta para hacerlo.

-Siempre ha explorado la creatividad a través del jazz… ¿Habrá a partir de ahora un mayor acercamiento al pop más standard debido a su sobrevenido éxito masivo; o a la sensibilidad de la música latinoamericana y la canción francesa, donde quiere incursionar?

-Es curiosa su pregunta porque estamos a punto de grabar un disco y tengo tantas canciones que incluir en él que no habrá tanto espacio para solos y partes musicales jazzísticas, latinas, e inevitablemente tendremos que hacer las canciones un poquito más cerradas, para que duren menos y después en vivo volar con ellas. Y estamos viviendo ese dilema, porque después, a la hora de la verdad, lo que hay en el disco no es lo que pasa en vivo. En mi primer disco, Excuse me, pasaba también eso, las canciones estaban ahí más cerraditas, pero después en vivo no tenían nada que ver.

Desde que me corté el pelo la gente ya no me conoce tanto y el poder pasar desapercibido es un descanso

-He leído que piensa retomar sus estudios en la universidad, pero abandonando los de Psicología que empezó por la Literatura. ¿Intentará que haya un paralelismo entre lo que vaya aprendiendo y su forma de escribir canciones?

-Ahora mismo tengo volada la cabeza por las películas de Ingmar Bergman y lo que quiero es aprender sueco, así que entre febrero y marzo voy a pasar un mes en Suecia aprendiendo; ya me matriculé en la escuela y compré los vuelos, y me pasaré ese tiempo en un curso intensivo. A mí, además, me encanta aprender nuevos idiomas. Y no sé cuándo tendré tiempo, pero comenzaré a estudiar otra vez seguro, y será Literatura. Lo haré en la Universidad Española a Distancia (UNED), que me dicen que es muchísimo mejor que la portuguesa. En el próximo disco hay un ejemplo perfecto de ese paralelismo, una canción que se va a llamar Grandes ilusiones y está basada en las novelas Grandes esperanzas de Dickens y Las ilusiones perdidas de Balzac; novelas que hablan del joven que sale del pueblo, se va a la capital y entre las que encontré muchos puntos en común que quise explorar.

-Desde que todo el mundo le reconoce va regalando nuevos temas con cuentagotas: Mano a mano, Cerca del mar. Parece un músico más de salas de conciertos que de estudios de grabación.

-Muchísimo más de conciertos. No sabe cuánto me agobia grabar un disco; sólo lo hago por las exigencias de la industria. El plan es sacar el próximo en marzo o abril. Lo vamos a grabar en dos veces, noviembre y diciembre, porque estamos constantemente tocando por ahí y sin apenas tiempo para grabar. Soy claramente un músico mucho más de escenario que de estudio.

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