El río como símbolo de tolerancia

Del 12 al 18 de octubre, el Guadalquivir se convertirá en un mundo sin fronteras gracias a la compañía Atalaya y al proyecto europeo Caravan Next

Ricardo Iniesta, Antonio Muñoz e Isabel Ojeda posan en el Costurero de la Reina acompañados por varios de los artistas participantes.
Ricardo Iniesta, Antonio Muñoz e Isabel Ojeda posan en el Costurero de la Reina acompañados por varios de los artistas participantes. / Antonio Pizarro
Rosalía Gómez

Sevilla, 07 de septiembre 2017 - 08:32

"Este proyecto, en el que van a participar más de 50 organizaciones y colectivos ciudadanos, muchos de ellos de personas en riesgo de exclusión social, ayudará a proyectar la cara más tolerante y solidaria de esta ciudad", dijo ayer entre otras cosas, en la presentación que tuvo lugar en el Costurero de la Reina, Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento, entidad colaboradora del TNT/Atalaya para la realización del macro evento Un río sin fronteras, que se enmarca dentro del proyecto europeo Caravan Next (2015-2018).

Liderado por el Odin Teatret (Dinamarca) y con 21 países implicados, TNT/Atalaya es uno de los cuatro colíderes de este proyecto de Teatro Social Comunitario en el que se utiliza el arte y el teatro para crear "empoderamiento cultural" y que pretende crear una enorme red de teatro social comunitario para reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrenta Europa. Entre los numerosos microeventos ya realizados en distintos países se encuentran dos programas (Hazlo posible y Rompiendo barreras) que tuvieron lugar la pasada primavera en La Rinconada y Úbeda.

Ricardo Iniesta, director de TNT/Atalaya y con una gran experiencia en proyectos comunitarios (este es el cuarto en el que participa) y en teatro social, gracias a su labor con las mujeres del asentamiento gitano de El Vacie, afirmó que "mientras que los demás países han elegido temas como el amor o la salvaguardia de la belleza, a nosotros nos parece fundamental hoy día la eliminación de las fronteras, si no políticas, al menos las que se refieren a la religión, la raza, el género o las clases sociales. Además, tenemos un río que ha sido un ejemplo de integración cultural a lo largo de la historia y por ello será el elemento vertebrador de toda una semana de actividades en la que queremos navegar desde el huevo de Colón (San Jerónimo), de donde partiremos el 12 de octubre, para nosotros el Día del respeto a la diversidad, hasta el monumento a la Tolerancia de Chillida, donde terminaremos el día 18 con una gran fiesta".

Durante la semana, a su paso por La Bachillera, el Parque de los Descubrimientos o la explanada de Radiópolis, tendrán lugar acciones como Hacia la otra orilla, La marcha de los refugiados o Entre pañuelos y sueños en las que, con la guía de actores internacionales y locales -de Atalaya, Viento Sur, Mujereando, Teatro de la Inclusión, Escuela de Arte Dramático, Mujeres del Vacie, etc.- y de otros artistas como el bailaor José Galán, experto en flamenco integrado, intervendrán representantes de distintos países, de las personas sin hogar, los refugiados, los discapacitados, e incluso de los bomberos sevillanos, que realizarán una simulación de salvamento.

"En este gran viaje hemos querido poner en valor dos cosas", prosiguió Iniesta. "La primera es el lado humano, representado simbólicamente por un hombre que se ha hecho popular gracias a su simpatía y a los originales disfraces que adopta para vender pañuelos en el semáforo de Plaza de Armas: Ramsés Howard, un liberiano que tuvo que cruzar más de 5 fronteras políticas y geográficas para llegar a España y que ahora, estudiante de Derecho, tendrá que atravesar muchas más hasta lograr su sueño de convertirse en juez. El otro elemento es un icono: la wiphala o bandera aimara de siete colores, usada por algunas etnias de la cordillera de los Andes. Cada uno de sus colores presidirá cada jornada, desde el verde del primer día hasta el blanco del final".

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