Tina Turner sigue estando de moda

Artes escénicas

El Teatro Coliseum de Madrid acoge un musical sobre la cantante, la historia de una "mujer empoderada" que se rebeló contra la adversidad y consiguió la veneración del mundo

Una imagen de 'Tina', el musical de Stage Entertainment.
Una imagen de 'Tina', el musical de Stage Entertainment. / Manuel Harlan

Cuando el público piensa en Tina Turner, asegura la actriz Kery Sankoh, suele imaginarse a la mujer "madura, con su peluca icónica, la que ya defiende una carrera en solitario, esa es la idea que todos tenemos de ella". Pero Anna Mae Bullock (Brownsville, Tennessee, 1939), el nombre real que se esconde tras la cantante, tuvo muchos otros rostros, vivió otras muchas vidas, una larga historia con la suerte en contra, antes de encarnar esa liberadora metamorfosis. Hija de un matrimonio rácano en afectos –durante un tiempo vivió separada de su hermana, y su madre abandonó el hogar cuando ella tenía 11 años–, emparejada artística y sentimentalmente con el hombre equivocado, Ike Turner, Tina tuvo que buscarse a sí misma, rebelarse contra la violencia de género, demostrar su valía frente al machismo y el racismo de la industria discográfica. "Es un símbolo de fortaleza, de superación. Una mujer empoderada, por eso su figura sigue tan presente a día de hoy", añade Sankoh, que protagoniza en el Teatro Coliseum de Madrid Tina, el ambicioso musical que recorre la biografía y la carrera de la diva estadounidense, que ha supervisado este espectáculo que produce Stage Entertainment y que también triunfa en Broadway.

Sankoh, vista en otros musicales como El Rey León, El guardaespaldas o Forever King of Pop, realiza un verdadero tour de force al meterse en la piel de Tina Turner. "Creo que interpreto unas 20 canciones", dice sobre un repertorio que incluye clásicos como Proud Mary, Nutbush City Limits o What’s Love Got to Do with It? "Estoy todo el rato en escena, casi tres horas, hasta el punto de que está integrado en la obra que alguno de los personajes me traiga agua para que pueda beber. Y llegamos al final y la cosa no termina... Le decimos al público: ¿Queréis otra canción? Y ahí la liamos de nuevo [ríe]. No sé de dónde saco la energía, pero lo hago", señala esta barcelonesa que mantiene vívida en su memoria una estampa de su niñez, el momento en que su padre le enseñaba el álbum de Private Dancer y le decía: Esta mujer es increíble.

Otra escena del musical.
Otra escena del musical. / Manuel Harlan

La protagonista de Tina evitó caer en la imitación, "pero sí he cogido ciertos detalles para que la gente diga: Sí, es ella. Porque tiene una manera de cantar determinada, se mueve también de una forma única, y su estilo resulta muy reconocible, no es algo de lo que puedas escapar. Estuve, sobre todo en las audiciones, fijándome en cómo se comportaba en documentales, videoclips, entrevistas, para buscar cómo podía captar su espíritu", indica una actriz que hoy está donde soñó cuando quedó deslumbrada por una representación de Los Miserables a la que asistía como espectadora. "No sé qué me pasó, pero vi claramente mi futuro. Le dije a mi hermana: Yo quiero dedicarme a eso. Siento que los espectáculos que he hecho antes me han traído hasta aquí, me han permitido ir aprendiendo, subiendo poco a poco. Una protagonista así es una responsabilidad increíble, pero yo la vivo sin los nervios que sí habría tenido en otro momento. Salgo al escenario con la voluntad de disfrutar".

La actriz Kery Sankoh cree que Tina "sigue tan presente” por ser “un ejemplo de superación"

El cubano Rone Reinoso se adentra cada día en "el lado oscuro" de Ike, "en esos episodios de maltrato, tanto psicológico como físico, que ejerce en Tina, en la capacidad para manipular que tiene ese hombre", resume un intérprete que viene de El jardín de los cerezos de Chéjov o de El mercader de Venecia de Shakespeare y admite estar abrumado con la "magnitud" de este musical. "Desde que pisé este teatro todo me impresiona. La escenografía, el vestuario, la maquinaria que se pone en marcha... Uno no imagina todo lo que mueve un espectáculo como éste".

Kery Sankoh.
Kery Sankoh. / Javier Naval

Antes de cada función, un equipo prepara las cinco o seis pelucas hechas a medida que llevará cada intérprete. "Son diseños más realistas que en La Bella y la Bestia, por ejemplo, donde había más fantasía", expone Sheila Curiel, coordinadora de maquillaje y peluquería, "pero son decisivos porque te van dando la personalidad, la identidad, de cada personaje". El impresionante vestuario, en el que se mezclan creaciones propias con prendas vintage, recorre cinco décadas, desde los años 40 hasta 1988, cuando Tina actuó en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro ante 188.000 fans. "Y aquí también se aprecia la evolución que tuvo una mujer como Tina", analiza María Regidor, la encargada del vestuario, "porque pasamos de ver cómo ella sigue las modas a terminar siendo ella la moda, la tendencia que sigue el resto del mundo".

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