Análisis

Carmen Pérez

Deuda pública y pensiones

Esta semana el Tesoro ha hecho pública su Estrategia de Financiación para 2018. En esta ocasión, para ilustrar el documento utiliza las imágenes de algunos de nuestros mejores Teatros. Es de suponer que con estas muestras del rico patrimonio con el que contamos quiere hacernos más digerible el angustioso panorama que nos pone por delante el texto: el Tesoro tiene que conseguir el próximo año en los mercados 220.145 millones de euros.

De ellos, 180.000 millones es para pagarles a los inversores que compraron en el pasado Letras del Tesoro y Bonos y Obligaciones del Estado, y les llega el vencimiento. Es decir, pide dinero de nuevo a los mercados para poder atender las amortizaciones que llegan. Además, el Tesoro recabará otros 40.000 millones de euros para hacer frente a la necesidad adicional de dinero, porque el Estado seguirá gastando más de lo que ingresa por impuestos. Se cuenta en estas previsiones con atender el déficit anual y con que se vuelva a conceder un nuevo préstamo a la Seguridad Social de 15.000 millones de euros, que se suma a los 10.000 millones que se le prestaron en 2017.

Iremos viendo en qué condiciones consigue el Tesoro los fondos a lo largo de las 48 subastas que tiene programadas para 2018. Estos últimos años, los bajos tipos de interés con los que ha colocado los títulos ha permitido reducir de forma importante la factura de intereses a pagar cada año. También ha ido extendiendo la deuda en el tiempo para conseguir que se vuelva menos vulnerable a estas peticiones periódicas.

Pero este año empieza a ser diferente. Desde este mismo mes de enero inicia la retirada el que ha sido el principal comprador de nuestra deuda: el Banco Central Europeo. Y, en principio, nos dejará en septiembre solos a nuestras propias fuerzas ante los mercados financieros. A nuestro rating, BBB+ por la agencia Fitch, no le corresponde nuestra prima de riesgo actual de 105 puntos básicos. Aunque no esté totalmente correlacionado, países como México tienen una prima mucho más alta con igual calificación que la española.

La normalización de la política monetaria en la zona euro, por muy suave y lenta que sea, con seguridad encarecerá a medio plazo la deuda. Resulta temerario seguir incrementando su volumen cuando ya supera los 1,15 billones de euros. Es inevitable hacerlo para cubrir los déficits programados para los próximos años, pero solucionar el déficit de las pensiones mediante préstamos del Tesoro es una patada hacia delante, no abordar el problema de fondo. Máxime cuando las previsiones de las necesidades de la Seguridad Social las sitúan entre 61.000 y 83.500 millones de euros anuales en un futuro próximo.

Los estudios sobre las distintas posibilidades están más que hechos. De todos los colores. Con sus efectos colaterales, sus implicaciones económicas o los colectivos afectados. Urge tomar decisiones, que sean creíbles, viables, consensuadas, por muy impopulares que sean. Lo que es inadmisible es demorar el problema más tiempo, poniendo en riesgo la sostenibilidad de la deuda para hacer sostenible el sistema de pensiones.

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