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Análisis

fernando faces San Telmo Business School

Salvar a las pymes

El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria y económica sin precedentes. La percepción de los ciudadanos es la de estar inmersos en una realidad virtual, en una película de ciencia-ficción. Una crisis que la percibimos como temporal, pero que será prolongada. El impacto sanitario está siendo muy grave y también el económico. El presidente del Eurogrupo comentaba recientemente que el Covid-19 nos está conduciendo hacia una economía de guerra. Las palabras batalla y victoria están en la boca de todos. La prioridad absoluta es reducir la capacidad de contagio del virus, limitar el número de muertes y evitar el colapso hospitalario. La segunda prioridad es reducir el impacto en la economía. A corto plazo parece que existe un dilema entre ambos objetivos. Vencer al virus exige medidas contundentes que paralizan la economía. Pero no existe alternativa. Una actitud menos contundente prolongaría la duración temporal de la crisis con deterioro de las expectativas y daño estructural de la economía, que podría conducir a una depresión. La Comisión Europea ha anunciado que la pandemia tendrá un impacto del -2,5% del PIB en 2020. La esperanza es que la pronta victoria sobre el Covid-19 provoque en 2021 una rápida recuperación de las expectativas deconsumidores, inversores y empresarios. Una recuperación en forma de V. No obstante, debemos de ser prudentes sobre su duración ya que la asincronía geográfica de la pandemia podría prolongar la duración de la crisis global.

Para evitar que la recesión se convierta en depresión es fundamental que no se destruyan empresas y empleos. Para ello es necesario un contundente plan de choque financiero y fiscal impulsado y coordinado por la UE. Se trata de tender un puente financiero a las empresas que les permita transitar y sobrevivir hasta la derrota de la crisis. Es lo que están haciendo los países europeos con mayor o menor contundencia. Desgraciadamente sin el acompañamiento de la UE que una vez más se comporta como una Europa desunida. La llamada de la CE y del BCE al Consejo Europeo reclamándole un plan de choque europeo no ha tenido éxito. La próxima semana se volverán a reunir y, más tarde que temprano, llegarán a un acuerdo.

Hay que salvar a las pymes, que son las más débiles y las que crean el 70% del empleo. El Gobierno español tras el decepcionante primer paquete de medidas, ha reaccionado. En el día de ayer Pedro Sánchezanunció un plan de medidas de apoyo a la sanidad, a las familias y a las empresas de 200.000 millones de euros: líneas de crédito con aval público por valor de 100.000 millones que podrán llegar a 200.000 con el apoyo de la banca, 600 millones para asistencia social, 30 millones para investigación sanitaria, aplazamiento del pago de impuestos, moratoria en el pago de las hipotecas, flexibilidad en los ERTE, facilitación del cese de actividad a los autónomos, etcétera.

No sabemos cómo se financiará el plan, ni cómo impactará en la estabilidad presupuestaria. Pero de momento y tras la tardanza, la duda y la tibieza el Gobierno ha dado una respuesta contundente. Veremos cómo lo reciben los mercados y cómo reacciona la prima de riesgo.

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