Agobiante corrupción

23 de enero 2026 - 03:06

Todo indica que la tragedia del domingo en Adamuz es la punta de un gigantesco iceberg que anda aflorando en la red de comunicaciones de este pobre país aún llamado España. La inquietante incógnita de qué fue antes si el huevo o la gallina, si la rotura de la vía fue la causa o sólo la consecuencia nos martillea de tal forma la sesera que la sensación de seguridad ha hecho mutis por el foro. Van conociéndose detalles que, precisamente, no ayudan a que miremos con confianza la forma de viajar. Barcelona, con la muerte de un sevillano, sucedió al gran drama del domingo, pero la cosa no acaba ahí. Tampoco las carreteras están en buen estado de revista y sólo hay que adentrarse rumbo al Cerro del Fantasma para acometer la tarea de esquivar desperfectos en el asfalto. Los mantenimientos deficientes son ya el pan nuestro de cada día y vamos a ver cómo sobrevivimos a un estado de cosas que ha pasado de un plumazo a que la corrupción sea el monstruoso gigante que con sus tentáculos nos va agobiando.

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