LA VENTANA
Luis Carlos Peris
La guinda de la cuesta
Por si la cuesta no guardaba en sus entrañas suficientes motivos para el sufrimiento, el tercer domingo de la susodicha nos helaba los adentros con la tragedia de Adamuz. Una tragedia tan tremenda como inexplicable, pero que nos sobrecoge con sólo pensar lo que pasaría allí tras ese segundo fatídico en que un tren invadió el camino de otro para sembrar la muerte y la confusión. Porque da grima sólo pensar lo que ocurriría de repente en aquel infierno en medio de la nada. Papá ven en tren era un eslogan publicitario con el que se incentivaba la utilización del considerado medio de transporte más seguro y cuando se vive una tragedia como ésta o como la de Galicia hace unos años se desconfía hasta de eso. La cuesta se guardaba la propina que aumentaba los sobresaltos de la puñetera cuesta de enero. Y así, el papá ven en tren pierde gran parte del sentido de la lógica, ya que quién iba a pensar en algo tan impensable.
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