La ventana
Luis Carlos Peris
A ver qué nos espera
Insoportable ola ésta, pero no es sólo esta ola sahariana que nos aplasta la peor que sufrimos. La vida registra una sucesión de olas o de mareas que la hacen imprevisible y ahora debería tocar sólo la de calor que nos hace polvo con esas noches de barrera del sueño infranqueable, que un servidor hasta vio antañazo cómo se regaba la cama para combatir el martirio. Ola de calor como compañera de tantas olas como nos perturban sin que haya ninguna peor que la de la mala educación. Ésta no tiene parangón con ninguna otra, ya que tiene incidencia en el día a día, incluso en el año a año y, posiblemente, en el siglo a siglo. La mala educación no es como la coyuntural de calor y vino para quedarse, parece ser que a perpetuidad. Es una ola generalizada que se hace incomprensible cuando caen en el defecto hasta personajes que rigen los destinos del mundo tan a su capricho, tan autárquicamente, que hasta osan dejar fuera de la foto a los anfitriones del escenario.
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