Es una pena que ya no haya pintores como los de antes, ni políticos tampoco. Es una pena que ya no tengamos a Tintoretto (que a las nuevas generaciones les sonará a una tienda de moda) para pintar otra vez a Susana y los viejos. Pero en la versión del PSOE. En cuyo cuadro, a la pobre Susana (que está de capa caída) habría que sustituirla por Adriana, a la que mirarían con estupor Felipe y Alfonso, dos viejos de otros tiempos, a los que dejó en muy mal lugar la portavoz del PSOE sanchopancista, que es el que mola, no el de aquellos muchachitos de Suresnes, que tan desfasados se han quedado.

Desde que habló Adriana Lastra se entendió el mensaje: “Cuidado, quienes se muevan contra Pedro, o incluso contra Pablo, no saldrán en las fotos”. Eso ya lo dijo Alfonso Guerra, cuando la modernidad era él. Al hablar Adriana, ha dejado fatal a los viejos del puño y la rosa, que han quedado como unos carcas, que se dedican a hacer la puñeta con sus batallas de abuelitos. En el PSOE ha quedado claro dónde está la nueva normalidad. Aquel intento de Susana, apoyada por los viejos (cuando tenían poderío, al menos de espíritu) está liquidado, les salió el tiro de la rebelión por la culata.

Sin embargo, no hay que dejarse engañar por lo que dice Adriana. El PSOE de Pedro es el que ha envejecido El PSOE actual no sirve para el siglo XXI, sino que vuelve al XIX. De la mano de Pablo Iglesias están volviendo a la República, pero no sólo a la Segunda, con el Frente Popular de ese nuevo Largo Caballero que es Pedro Sánchez, sino también a la Primera de Pi y Margall, el padre del federalismo republicano, que duró un suspiro y ahora aspiran a construir.

No es la posmodernidad, sino la antigüedad del siglo XIX lo que pretenden resucitar. La República catalana ya tenía partidarios en el XIX y la proclamó Companys en 1934. Todo eso está inventado. Precisamente el PSOE se modernizó, y se quitó la caspa y el polvo del pasado en Suresnes, cuando aquellos jóvenes (entre los que había andaluces como Felipe y Alfonso, entre otros) dieron el golpe de mano y relevaron a los ancianitos del PSOE histórico, que había vivido del cuento desde 1939 (unos en el exilio, otros disimulando), mientras el PCE de Santiago Carrillo, tras diversas purgas, capitalizaba la oposición al franquismo desde fuera y desde dentro.

Adriana debe ser más respetuosa con sus viejos. Felipe representa el mejor tiempo del PSOE, que empezó tras la Constitución de 1978, y que ahora han ensuciado.

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