Tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Agenda de otoño

AGOSTO nos ha deparado una subida espectacular de la Bolsa, a la que nos referimos en un artículo hace unas semanas. Mi opinión sigue siendo que, además de los particulares que continúan entrando, los gestores de inversión colectiva necesitan justificar su actividad y tener sus carteras invertidas, lo que lleva a mantener el crecimiento; de todas formas es llamativo lo que ocurre, ya que no se corresponde con ninguna señal de que la crisis económica se esté superando. Tenemos todavía sin resolver, sin plantear siquiera en toda su dimensión, temas tan fundamentales como el problema inmobiliario, las consecuencias de la inevitable reducción del endeudamiento privado, o la normalización de la financiación crediticia, que impiden cualquier recuperación.

Las noticias más recientes se refieren a una posible subida de la presión fiscal, pero está por ver cómo se concreta y a quién afecta; es inevitable que si el Estado asume el papel de endeudarse, en una economía con exceso de deuda empresarial y familiar, de alguna forma se tiene que financiar. Queda pendiente el esfuerzo de ahorro que deben hacer las administraciones públicas, si la carga de la nueva fiscalidad se redistribuye equitativamente, y como afecta lo menos posible al ahorro, consumo y actividad económica. La Ley de Economía Sostenible va a centrarse este otoño en unas líneas básicas que dibuja el gobierno: un principio de más y mejor regulación, la internacionalización de la empresa; reforma de la formación profesional; incentivos para la innovación, el desarrollo tecnológico y su aplicación a la empresa; y la creación de un fondo público para invertir en la empresa privada, gestionado por el Instituto de Crédito Oficial. Además, se quiere recuperar el diálogo con las asociaciones de empresarios.

Para todo lo anterior hace falta un acuerdo que incorpore a las administraciones de las comunidades autónomas, ayuntamientos y organismos públicos que intervienen en nuestra vida cotidiana, para un mejor funcionamiento de la economía. La formación profesional requiere redimensionar la universidad, para que estudiantes que pasan años y años en ella encuentren un mejor acomodo en una profesión que no requiera el tipo de enseñanza de la universidad. El desarrollo tecnológico no sirve de nada sin una disposición de la empresa hacia la innovación. El fondo de inversión empresarial no puede sustituir la falta de liquidez y financiación que padece la empresa mediana y pequeña.

Como se está demostrando, la salida a la crisis no vendrá de alguna receta o idea nueva, sino de un esfuerzo colectivo y aceptación de unos principios básicos sobre los que regenerar la economía. Se ha demostrado que las combinaciones de opiniones producen certeza; incluso un promedio de una primera y segunda opinión de una misma persona, es mejor que una sola opinión; si la segunda se retrasa en el tiempo, todavía mejor. La explicación es que creamos continuamente hipótesis sobre el mundo, las contrastamos con la realidad y las enriquecemos con la experiencia. Por eso la recuperación del diálogo social y político va a requerir una mentalidad abierta sobre unos objetivos compartidos, la incorporación de todos los puntos de vista, y una gran dosis de responsabilidad e inteligencia.

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