Crónica Personal

Apretarse los machos

Una nueva ola de Covid, la posible falta de suministros, reforma de la 'ley mordaza'... Y no es lo único que nos espera

Cuidado con dejarse seducir por los cantos de sirena de los gobernantes, sus incontables promesas y los mensajes triunfalistas. La cosa se presenta regular y llega el momento de apretarse los machos para hacer frente a lo que nos espera. Lo más grave, lo que augura la comunidad científica: que estamos a las puertas de una nueva ola de coronavirus y es necesario extremar las precauciones. Estas predicciones hay que tomarlas en serio, no porque lo digan los científicos, que en algunos casos han pecado de alarmismo, sino porque desde hace unas semanas raro es el español que no conoce a alguien al que ha llegado la hora de enfrentarse al coronavirus.

No es lo único malo que nos acecha: llevamos semanas alertando sobre la posible falta de suministros de productos esenciales, y esa falta ya se ha hecho presente. No se trata sólo de automóviles y repuestos de automóviles sino que, como las cerezas en una cesta, tiras de una y salen las demás enganchadas. Lo grave es que cualquier asunto relacionado con el transporte tiene consecuencias en todos los campos. Por ejemplo, los camioneros, que sufren como nadie el incremento del precio del carburante, ya están reaccionando al proyecto del Gobierno de cobrar por circular por las autovías, como ocurre en algunos países europeos. Primero se impondría la viñeta, comprar una pegatina que permite la circulación, y después pagar por kilometraje. Se encarecen seriamente sus gastos, que automáticamente van a repercutir en todo aquello que transporten, incluidos los productos básicos. Han pronunciado ya la palabra "huelga", con todo lo que conlleva.

Más: el Gobierno ha preparado ya el texto con el que derogará la "ley mordaza", la ley de Seguridad Ciudadana del PP. Lo que adelantó El País ha provocado la reacción de policías y guardia civil, que han advertido que los deja indefensos ante los manifestantes que se enfrenten a ellos de forma violenta. Con frecuencia los cuerpos y fuerzas de seguridad reaccionan de forma intolerable ante los manifestantes, pero el peso de la ley es implacable con quienes se extralimitan en sus funciones. Sin embargo, el anteproyecto defiende de tal manera los derechos de los manifestantes que habrá que ver cómo se controla a partir de su aprobación a una horda de descontrolados que utilizan cuanto tienen a mano contra las fuerzas policiales que intentan disolverlos. En los últimos meses se han visto escenas escalofriantes de manifestantes desatados asaltando comercios, atacando con ladrillos y barras a las fuerzas de seguridad y quemando automóviles y contenedores.

Y no es lo único que nos espera... Hay que apretarse los machos.

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