Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
EN el giro de Mercasevilla, cuando uno se incorpora a la A-49 en dirección a Granada y Málaga, hay una señal pintada por un grafitero. El anónimo autor dejó escrito: Arahal tan sólo a 20 minutos. Esa cercanía no sólo física sino espiritual se acrecienta si uno tiene el privilegio de pronunciar en esa localidad el pregón del verdeo.
La primera edición tuvo lugar en 1967, sólo tres años después de los anteriores Juegos Olímpicos de Tokio 1964. El animador del primer certamen fue el gobernador civil de Sevilla José Utrera Molina. Quien suscribe podría escribir otra leyenda que dijera: Arahal tan sólo a 29 años. 29 años y 30 pregones. Los que pasaron desde el pregón que di en septiembre de 1984. Me presentó Juan Teba y la actuación artística corrió a cargo de Gualberto y Benito Moreno.
Y esos 29 años, como los 20 minutos del cartel, se abreviaron radicalmente cuando Modesto Barragán me invitó a presentarlo como cuadragésimo séptimo pregonero del evento. En tiempos tan cambiantes, fue muy gratificante comprobar cuando me acerqué al atril de la plaza del Santo Cristo que el escenario sigue siendo el mismo y que allí sentado estaba el alcalde que hace tres décadas me hizo tan sugestiva encomienda.
29 años después, el ex alcalde Manolo Bravo sigue formando parte del gobierno municipal, pero ahora en la oposición, uno de los tres munícipes del PSIA (Partido Socialista Independiente de Arahal). Un tipo curioso. Fue quien le quitó el artículo al municipio, que dejó de ser El Arahal en la toponimia. Habló con el departamento de Árabe de la Universidad de Sevilla, que le confirmó que la palabra árabe Arahal ya incluía la partícula el. En 1982, año sin móviles ni internet, viajó hasta Mallorca para convencer a Camilo José Cela de que pregonara en su pueblo las bondades de la aceituna.
El pregón de Cela lo cubrí como periodista y Bravo se quedó con la copla. Dos años después, el pregonero debía ser Rafael Alberti, pero una indisposición lo quitó del cartel a última hora. El alcalde de Arahal llamó al periodista que conoció el día que don Camilo fue a hablarles a los vecinos del vino y se olvidó de la aceituna. Bien que reparó ese yerro Modesto Barragán, que intercaló en su pregón la degustación de diferentes variedades de esa joya de los olivos.
1989 fue un buen año para los tres, para Cela, para Barragán y para un servidor. Cela recibió el Nobel de Literatura; Modesto, que ahora dirige y presenta Andalucía Directo, aprobó las oposiciones de Canal Sur; yo me casé en la capilla de los Marineros, el mismo escenario donde años después lo haría la nueva presidenta de la Junta de Andalucía.
En Arahal gobiernan en coalición, como en la Junta, PSOE e Izquierda Unida, aunque en este municipio son éstos los que llevan el timón. El alcalde es Miguel Ángel Márquez, un malagueño que llegó a la localidad para ejercer de maestro y allí se quedó. Un perfil, el de maestro foráneo a alcalde local, que es corriente en Izquierda Unida y se ha dado en municipios como Castilblanco de los Arroyos (con Manuel Ruiz Lucas) o en Olvera.
El primer teniente de alcalde es Fernando Chaves, hermano pequeño del ex presidente de la Junta. Al pregón le siguió una versallesca y multitudinaria cena. La fiesta de los comunistas en Lisboa impidió la presencia de Antonio Maíllo, otro docente metido a la política. De no haber estado en Feria, a la capital portuguesa se habría ido Encarnación Núñez, la delegada de fiestas. El pregón anterior lo dio Pepa Gamboa, dramaturga y escenógrafa local de renombre internacional, la que llevó la casa de Bernarda Alba a las chabolas del Vacie. En el atril, recordé a Miguel Manaute, consejero de Agricultura en la Junta de Escuredo que también llegó a alcalde de esta agrociudad donde macaco no es ningún cantante.
También te puede interesar