La ventana

Luis Carlos Peris

Aumento de la recaudación y de las víctimas

HACER caja es la cuestión y así como en rectas diáfanas señalizan inesperados bajones en la velocidad permitida, en la ciudad trabaja a destajo la grúa municipal en lugares donde el coche estacionado apenas estorba. Hay que ponerle letra a la sugerente música del clink, clink caja y se hace por la tremenda, castigando a los conductores con todo el peso de una Ley hecha a medida, como un traje de alta confección para recaudadores e gentes de mal vivir. Los expedientes sancionadores llegan al techo de las oficinas de Tráfico y a pesar de eso, el fin de semana se ha saldado con una treintena larga de muertos en nuestras carreteras. Paralelamente, Sevilla es una ratonera de conductores y, no obstante, la grúa hace su agosto en lugares amplios, despejados y muy cómodos para trabajar. Ayer tocó ante la antigua Jefatura de Policía, un lugar donde el coche es fácil de transportar. Clink, clink, caja.

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