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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

Bendodo toma las riendas

En la Junta no hay quien le tosa y, a nivel orgánico, no hay decisión de calado que se tome sin pasar su filtro

Sebastián Pérez no iba de farol. La crisis del PP de Granada con la sonora marcha del hasta ahora presidente provincial se ha analizado en clave interna -pensando en el controvertido 2+2 que debía hacerlo alcalde dentro de un año y en la presión de un creciente sector crítico local que pedía renovación- pero olvidando que en los partidos nunca hay descanso: cuando no están en modo electoral, están en modo congreso y que no hay disputas locales que puedan lidiarse al margen de la batalla regional y nacional. Y es que el poder orgánico es tan importante o más que el institucional. Y no hay liderazgo ni éxito que pueda firmarse sin controlar el aparato.

En Andalucía, a Elías Bendodo le ha bastado un año para tomar las riendas en la fontanería de la Junta -apagando crisis y preservando la figura presidencial de Juanma Moreno- y, en el plano orgánico, pocos en el partido ven ya a Loles López como secretaria general: oficialmente sí, pero en la práctica no hay decisión importante que se tome de Huelva a Almería que no pase por el consejero y portavoz.

Si la Ejecutiva nacional no adelanta los tiempos por el "bien general", el PP celebrará en enero del año que viene su congreso nacional, en marzo será el regional y en mayo tocarán los provinciales. Con este horizonte, y con permiso de un histórico resistente como Amat en Almería, Granada era el único reino de taifas que se salía de la hoja de ruta diseñada por Bendodo para controlar todo el bastión andaluz. ¿Demasiada concentración de poder? Probablemente sí, analizándolo de Despeñaperros hacia abajo, pero tal vez no si de lo que se trata es de construir un proyecto alternativo a Pablo Casado donde Galicia y Andalucía sean los referentes.

Después de Málaga, Granada es la provincia que más compromisarios aportará al congreso regional y, con independencia del movimiento final de fichas que se acuerde en el partido, lo que parece lógico es que el fragmentado panorama político español no puede permitirse un PP abierto en canal y en retirada. Ni hacia fuera, pensando en Cs y Vox, ni hacia dentro con el rescoldo de guerras antiguas.

¿Sebastián Pérez era el problema? Lo era, sin duda, para dos pesos pesados en el organigrama actual: Elías Bendodo y Teodoro García Egea. Pero el juego de tronos, el orgánico, no ha hecho nada más que empezar y todas las piezas cuentan en un tablero tan imprevisible y movedizo como el político. Con permiso de Amenábar y de su provocador general Millán-Astray, ¡ahí lo dejo!

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