Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
HORAS antes de que anunciara su candidatura a las primarias del PSOE -precandidatura, en realidad- ya estaban los próceres socialistas de Sevilla desmarcándose de Sergio Cebolla de Ávila y advirtiendo que ni estaban detrás del insólito aspirante a disputarle el liderazgo a Pedro Sánchez ni pensaban apoyarle en su aventura.
Antes de que se consolide el pitorreo nacional a cuenta de sus apellidos, el PSOE sevillano se ha apresurado a poner tierra de por medio, dado que el origen y la trayectoria de Cebolla podrían inducir a toda clase de suspicacias, en un momento en el que la suspicacia domina las relaciones entre el PSOE andaluz y el PSOE federal. Vamos, entre Susana y Pedro.
Y es que Sergio Cebolla de Ávila resulta ser secretario de Dinamización de Agrupación de la Ejecutiva del PSOE sevillano, la única organización socialista que está construida más a imagen y semejanza de Susana Díaz que el PSOE de Andalucía. Su autolanzamiento a la palestra nos ha permitido conocer que existe en ese partido una Secretaría de Dinamización de Agrupación y, a la vez, preguntarnos para qué demonios servirá este cargo.
Para estar responsabilizado de la dinamización de la agrupación socialista sevillana la verdad es que Cebolla de Ávila no ha actuado con mucho dinamismo: hablan los militantes que con él conviven de que hace más de un año que no participa en las reuniones de la Ejecutiva de la que forma parte y tampoco se le conoce actividad alguna en las elecciones andaluzas y municipales recientes. Eso hace pensar que su candidatura ha cuajado de repente, como en un pronto, porque de lo contrario lo lógico habría sido el activismo más intenso por su parte. A lo mejor ha querido aprovechar el factor sorpresa...
El precandidato, abogado de profesión y administrador de fincas de oficio, se ha declarado en Onda Cero amigo de Susana, aunque reconoce que ha pedido hablar con ella y no ha sido posible (o sea, que no lo ha recibido). Su destino está escrito: se quedará en precandidato. Para perder el prefijo necesitaría reunir antes del día 16 más de 9.500 avales de otros tantos compañeros socialistas. Ni un milagro se los podría garantizar.
Pedro Sánchez puede estar tranquilo. Si Susana decidiera plantarle cara en las primarias sería con artillería pesada, no con fuegos artificiales. Cebolla de Ávila de Sevilla es un cohetito que no llegará a explotar.
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