YA estamos al nivel de Barcelona. Un siglo de espera para alcanzar su pujanza comercial ha merecido la pena. Ahora que la Ciudad Condal está avergonzada y en cueros por cómo se ha desmandado la prostitución en el Raval, Sevilla también va a albergar un Festival Erótico y asimismo se rasga las vestiduras por la compraventa de carne viva. Fibes ya no necesita de la Muestra de la Provincia para rellenar fechas y contabilizar asistentes. La industria del sexo sí mueve dinero. Y no hace falta que los ayuntamientos fleten autobuses para que los lugareños acudan. Del 2 al 4 de octubre irán por propia voluntad y pasando por taquilla para arrimarse a las estrellas del exhibicionismo. El sector local de las despedidas de soltero lo tiene crudo ese fin de semana. El despiporre en el Palacio de Congresos es a gran escala. Y cuando salgan del recinto municipal más calientes que el palo de un churrero, quienes sean adeptos al desahogo del sexo de prostitución y lo encuentren a mano en Sevilla Este, Alcosa, Nervión o Su Eminencia, estarán solícitos a pagar con generosidad la correspondiente multa por abusar con alevosía y nocturnidad de mujeres explotadas. Cuando lo vea, me lo creo. ¿Usarán el coche ponemultas para filmar a la parroquia con las manos en la masa?

El sexo y el dinero son una pareja siempre truculenta. El erotismo sin tasa es un bien de interés personal y sí está en dirección opuesta a la pornografía, mala escuela para desviaciones y justificación de la prostitución como un mal necesario. Las adalides en la Delegación Municipal de la Mujer para la lucha contra la esclavitud sexual de tantas extranjeras no se sentirán felices al saber que su campaña educativa va a tener la competencia de la inefable ex diputada italiana Cicciolina, contratada por el citado Festival Erótico, cuyos organizadores anuncian que los espectadores podrán hacerse fotos con ella.

Ya sé que no son lo mismo churras que merinas. Pero dudo que los paganos de ese certamen cultiven con refinamiento su erotismo leyendo El amante de Lady Chatterley o admirando la pintura de Klimt.

La educación sexual sigue siendo un desastre mal gestionado en las familias y en las aulas, además desbordadas por la telebasura. De esos polvos vienen los lodos del caso Marta del Castillo.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios