Las dos orillas

Cogobernanza del mosquito

En junio y julio, en Sevilla había una jartá de mosquitos, que entraban en las casas como okupas sin fronteras

En este país está todo demasiado politizado. Como hay elecciones cada cuatro años, ese es el horizonte vital, la máxima altura de miras que tenemos, y nadie se arriesga a ir más lejos. Por otra parte, como la suerte de unos es la desgracia de otros, echar la culpa a los demás se convierte en cuestión esencial. La felicidad de la nación, de la región, de la provincia o del municipio importa poco, pues les interesa más la suya. Y vamos a dejar la filosofía de fondo, que sale a colación sólo para situar la gestión del virus del Nilo y el plan para acabar con los mosquitos que la han causado. ¿De quién es la culpa? Eso parece lo único importante. Cuando lo que interesa es no ver un mosquito ni en pinturas.

La cogobernanza está creando escuela. Fue un invento de Pedro Sánchez para lavarse las manos y culpar a las autonomías. En esa línea, los alcaldes ribereños del Guadalquivir se han reunido con la Junta de Andalucía para que lidere las operaciones contra los mosquitos. A Juanma Moreno y Juan Marín se les han juntado en pocos días nada menos que la segunda ola del coronavirus, el virus del Nilo y el incendio pavoroso de Almonaster la Real.

Por centrarnos en los mosquitos. No es para tomárselo a bromas, porque el virus del Nilo ha causado al menos tres muertes acreditadas y algunas decenas de enfermos hospitalizados. Se ha creado alarma sin estado en Coria, La Puebla, Isla Mayor, Los Palacios. Dos Hermanas y otros municipios, pero también en la propia Sevilla, donde ha aumentado la demanda de repelentes en las farmacias. En esas estábamos, cuando surgió la noticia más o menos fake de que el Gobierno de Pedro y Pablo lo sabía desde junio, y no se lo comunicó a la Junta de Juanma, lo que después se ha negado, quedando como en una nube.

La gente ya estaba con el mosquito detrás de la oreja. En junio y julio, en Sevilla había una jartá de mosquitos picajosos, que entraban en las casas como si fueran okupas sin fronteras, a su libre elección. La gente ya estaba hasta el moño y hasta el pito de tantos mosquitos. Las malas lenguas decían que este verano había muchos porque no fumigaron a tiempo, a diferencia de otros años, y los insectos se han dedicado a crecer y multiplicarse.

Algunos negacionistas consideran que está relacionado con el turismo. Como no hay turistas, como no vienen guiris, no fumigaron a conciencia en primavera, y los mosquitos se habían crecido. Ya denunció Beltrán Pérez que por Sevilla pululaban diversas plagas. Sevilla ya es como Egipto y puede quedar como Siria o Afganistán. Mientras ellos se coordinan.

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