desde mi córner

Luis Carlos Peris

Copa América, como antídoto

El campeonato sudamericano que arrancó anoche es un buen modo de combatir la barrera del insomnio

DESPUÉS de la tempestad desencadenada en el Monumental de River debería llegar la calma, pero no, lo que llega es la Copa América. Se trata de esa competición que nos ayuda a soportar el insomnio a través de esas noches en que la barrera del sueño es absolutamente ilidiable. La Copa América que arrancó anoche con un Argentina-Bolivia en La Plata siempre se nos presenta en la memoria como una especie de batalla contra el sueño en que los párpados se cargan de plomo mientras veinte futbolistas se mueven con lentitud sobre el alto pasto de los campos de allí, con lo que todo puede derivar a pesadilla.

El inconveniente mayor para que la Copa América no tenga el tirón que merece es el de la hora y sólo los partidos que se juegan en domingo se anuncian a horas asequibles, pero no cabe la menor duda de que es una competición mayor, similar a esa Eurocopa que tantas satisfacciones nos dio hace tres veranos. Como siempre, Argentina y Brasil parten de favoritos para alzarse con el título, pero Uruguay ganó los mismos títulos que Argentina y bastantes más que Brasil, por lo que descartar a los charrúas es una osadía. Siempre es una osadía dejar fuera de cobertura a un grupo de futbolistas que se multiplican por el enardecimiento que les provoca la celeste.

No sé qué habrá hecho Argentina esta madrugada con los bolivianos, pero dicen que Batista andaba en la intentona de jugar como juega el Barça. Y es curioso que el Barça haya sido el que haya tenido que descabalgar del caballo a unos argentinos que ya jugaban así hace cincuenta años, o más. Claro que la pretensión de que Argentina juegue como el Barça teniendo en el equipo a un suplente del Barça complica las cosas. Bienvenida la Copa América, que fútbol es fútbol y las noches que nos quedan por delante bien pueden tener en el fútbol el antídoto contra la desesperación por unos mercurios que no bajan ni por el más elemental sentido de la misericordia.

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