Carta del director

José Antonio Carrizosa

Director de Diario de Sevilla

Cuando Diario de Sevilla cumpla 40 años

Vista general de la ciudad iluminada. Vista general de la ciudad iluminada.

Vista general de la ciudad iluminada. / ANTONIO PIZARRO

José Antonio Carrizosa. José Antonio Carrizosa.

José Antonio Carrizosa.

Diario de Sevilla nació con el tiempo justo de certificar el final de un siglo que no había sido bueno para la ciudad. A lo largo del XX se sucedieron unas primeras décadas marcadas por la conflictividad social y una miseria galopante provocada por el éxodo desde el campo, una guerra civil en la que la represión campó a sus anchas y se cebó en miles de personas, una larga dictadura en la que Sevilla, debido a sus propias incapacidades y al abandono sistemático de Madrid, se hundió en una depresión económica y social que la alejó aún más de la España desarrollada y, por último, una fase de recuperación de la democracia y la instauración de la autonomía política que Sevilla no aprovechó para impulsarse, sino quizás para todo lo contrario. Sólo las dos grandes exposiciones, la Iberoamericana de 1929 y la Universal de 1992, y lo que en torno a ellas se invirtió, supusieron pasos importantes en la modernización de la ciudad. Pero el hecho de que ambas se celebraran en medios de crisis económicas mundiales y, sobre todo, la desidia de una ciudad a la que sus principales instituciones y sus principales medios de comunicación sepultaban bajo una capa de caspa y conformismo, hicieron que el impulso que representaron no tuviera continuidad en el tiempo.El éxito de Diario de Sevilla consistió precisamente en conectar desde su primer número con una ciudad que no se conformaba con las cosas que le daban hechas y que quería una Sevilla moderna que rompiera tópicos y que avanzara en la dirección del progreso. Durante estos veinte años hemos hecho ese camino y hoy podemos sentirnos orgullosos de estar a la vanguardia de la ciudad que quiere romper las inercias que lastran su futuro, inercias que siguen existiendo pero que cada vez tienen menos fuerzas y representan menos a los que viven y trabajan aquí.

"El éxito de este periódico consistió en conectar con una ciudad que quería romper inercias"

En Sevilla durante las últimas dos décadas, las que lleva este periódico acudiendo a su cita diaria con sus lectores de papel o de pantallas, han empezado a cambiar muchas cosas y ese cambio se ha acelerado en los últimos años. Ese cambio está en el Parque Tecnológico de la Cartuja, en muchas de sus facultades universitarias, en el auge de su sector aeronáutico, en el incremento espectacular de vuelos en su aeropuerto, o en su cada vez más sólida oferta cultural y turística, por poner solamente un puñado de ejemplos cogidos al azar.

Hay motivos para pensar que cuando Diario de Sevilla cumpla cuarenta años -y ustedes que lo vean- tendremos una ciudad que se habrá subido al tren del progreso y de las nuevas tecnologías, una ciudad que habrá sido capaz de proyectarse como lo que siempre debió ser: una de las grandes metrópolis del sur de Europa, colocada en un lugar estratégico de cruce con África y la América Hispana, con un patrimonio y una herencia cultural difícilmente igualables y con unas infraestructuras que necesitan ser puestas al día pero que no son escasas.

Pero para que Sevilla dé el salto que la debe de poner donde le corresponde todavía tiene la asignatura pendiente de terminar de cambiar su mentalidad, de desprenderse de viejos temores, de romper con los frenos que durante tantos años han alejado a Sevilla del sitio que le corresponde.

Diario de Sevilla aspira a seguir siendo durante los próximos veinte años, y mucho más allá, lo que ha sido las dos primeras décadas de su existencia. La voz de la Sevilla que mira adelante porque sabe que el futuro se construye con el esfuerzo de cada día. Seguro que en ese empeño encontraremos la complicidad de nuestros lectores.

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