Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
TUVIMOS famosos que se hicieron populares en el salón de nuestras casas porque iban de adivinos, aunque en el fondo profetizaban más bien mal, como eran los casos de Rappel, el verdulero Paco Porras o el primero de los frikies, Carlos Jesús y sus túnicas nazarenas, descubierto por Cárdenas y Alfonso Arús cuando los 90 no se habían despegado aún de los 80. Después llegaron los polemistas, como el padre Apeles, vecino de Ratzinger en el Vaticano, o eso decía; y los cantantes lamentables que causaban risa como toda la cuadrilla de Tamara y Tony Genil. A costa de nuestro mal gusto llenaban la cartera a cambio de sus magras virtudes. También aparecieron famosos que eran famosos por casarse con hijos de famosos, como el que fue yerno de Rocío Jurado; o que se encamaban con famosos, como la princesa. Después llegaron los realities y talents, clonadores de famosos efímeros. Los más viperinos siguieron insultando y contando exclusivas de saldo. Por Telecinco y los peores tiempos de TVE y Antena 3 tuvieron sus minutos de gloria gente que decía haberse acostado con alguien, aunque fuera mentira; y gente que había visto cosas que nadie había visto, aunque nadie les creyera.
Pero hasta ahora nadie había sido fichado por varios ceros por protagonizar un vídeo colgado sin su permiso como es el caso de la ex concejala socialista Olvido Hormigos. La toledana deja la política para acudir al concurso de trampolines de Telecinco (competencia al de Falete que prepara Antena 3). Sin tener que haber lidiado en tantas corridas como Jesulín, Olvido busca afianzarse en la fama aunque dudamos de su capacidad para resistir. La concejala, sin duda, abre en el mundo de los famosos una nueva era digital.
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