La ciudad y los días

carlos / colón

Disparate con la catedral

LOS dos argumentos aportados por Gallardón para contestar al senador de IU sobre la petición de expropiación de la Mezquita-catedral de Córdoba son tan rotundos como suelen serlo los hechos objetivos: no existe el deterioro, peligro de destrucción o uso incompatible que, según la ley de Patrimonio Histórico, justificaría legalmente la expropiación; y habría que indemnizar a la Iglesia con una cantidad tan elevada como difícilmente cuantificable. Se trata por lo tanto de un despropósito jurídico y económico. Difícil no estar de acuerdo con el ministro, se simpatice o no con él y su partido. Tanto como no considerar un insulto a la inteligencia y una pérdida de tiempo que IU haya llevado esta cuestión a la sesión de control al Gobierno, convirtiendo en institucional una extravagante propuesta nacida en las redes sociales y firmada por miles de personas que, estoy seguro, ignoran que donde hoy se alza la Mezquita-catedral se alzó antes una basílica visigoda.

Los árabes derribaron la basílica cristiana para erigir la mezquita. Los cristianos convirtieron la mezquita en catedral, respetando el edificio salvo los añadidos góticos y renacentistas (estos últimos ya discutidos en su época). Y no descarten que la basílica visigoda se construyera sobre un templo romano. Los laicistas radicales quieren quitarle ahora a la Iglesia la que desde el siglo XIII ha sido catedral de Córdoba, aludiendo a "privilegios medievales" en lo que a la titularidad de bienes inmuebles se refiere y afirmando que la propiedad de la Iglesia pone en peligro "su simbología como paradigma universal de la concordia entre culturas". El mito de las tres culturas, que eleva a categoría la anécdota de la convivencia pacífica entre judíos, moros y cristianos: momentos tan deslumbrantemente fecundos como trágicamente breves.

Lo habitual fue que los islámicos lucharan contra los cristianos o entre ellos (fundamentalistas contra occidentalizados andalusíes) y que ambos persiguieran a los judíos. La Hispania visigoda fue conquistada por las armas al igual que Al Ándalus fue reconquistada (punto de vista de reinstauración del culto cristiano y la cultura occidental precedentes) o conquistada (punto de vista político y militar) también por las armas. Sobre los mismos solares se alzaron y derribaron, a sangre y fuego, templos visigodos, mezquitas, sinagogas e iglesias. Dejemos de colorear la historia.

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