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Juan Ruesga / Navarro

Elogio del club de enganches

LA lluvia respetó la cita y ayer, con algún cambio obligado, se pudo celebrar con éxito la exhibición que organiza el Real Club de Enganches de Andalucía. Conviene recordar que esta de Sevilla, es la más importante que se organiza, con un centenar de carruajes de todo tipo, tirados por caballos o mulas, y manejados con máxima destreza. Y espero que todo el barrio del Arenal fuera una vez más ese magnífico lugar, donde miles de sevillanos y forasteros pueden contemplar de cerca y en gran número los enganches que van a participar en la exhibición. Mantillas y libreas. Limoneras y troncos. Tresillos y cuartas. Medias potencias y enganches a la larga. Carretelas y landós. Manolas y milords. Tilburys y faetones. Con guarniciones a la calesera, con sus coloristas borlajes o con los brillantes charoles a la inglesa.

En estos últimos años, con el paseo de coches de la Feria lleno de espléndidos enganches, puede que se nos olvide que no siempre fue así. En 1979, el paseo de coches atravesaba un delicado momento en su existencia, al haberse debilitado el entendimiento del mismo como un elemento esencial de nuestra Feria. Fue entonces, cuando una tertulia de unos pocos aficionados al enganche, encabezada por Antonio Sánchez-Bedoya comienza a dar los primeros pasos de la sólida institución que hoy conocemos. Unos años después, en 1984, se constituye el Club de Enganches de Andalucía, y ese mismo año, en abril, siempre en nuestro abril sevillano, se organiza una importantísima exposición con 138 carruajes en los Bajos del Paseo Marqués del Contadero. Y pocos días después, en vísperas de Feria, llega la primera exhibición, con el inestimable apoyo del entonces Alcalde de Sevilla, Manuel del Valle y de la Real Maestranza de Caballería.

Hoy, hablar del Real Club de Enganches de Andalucía es hablarles de presente pero sobre todo de futuro. Siempre me ha preocupado encontrar el enlace entre tradición y modernidad. Cómo intentar conseguir la permanente utopía de un mundo mejor, que concibo como un lugar en el que se alcanzan los ideales de nuestro futuro sin renunciar a nuestros orígenes. El Club de Enganches nos ofrece una vía, un camino. Una opción del encuentro, a veces imposible, entre lo urbano y lo rural en Andalucía. Un entendimiento generoso de la propiedad como patrimonio. Un ejemplo llevado a la práctica durante años, de la opción de compaginar cultura y desarrollo económico. Y una muestra de cómo se puede contribuir al desarrollo de Andalucía, desde la aportación privada y organizada. Una labor de años y del día a día.

Decía Manuel Machado: Hasta que el pueblo las canta,/las coplas, coplas no son,/y cuando las canta el pueblo,/ya nadie sabe el autor. Así parece suceder con la Exhibición de Enganches de la Maestranza. ¡Que maravilla!, crear una actividad aceptada por todos y que las gentes de nuestra ciudad la consideren una más de las fiestas que se celebran en primavera de Sevilla.

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