Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Enrique Lora, una vida de sudor y lágrimas

20 de noviembre 2014 - 01:00

AMANECE 20-N y el Sevilla lustra nuevamente el pasado para que se fortalezca el presente y se cimente el futuro. Como hace un año en este día cuando a Paco Gallego se le honró con el sexto dorsal de leyenda, en las entrañas del coliseo de Dato se hará lo mismo con el que posiblemente haya sido el futbolista que más kilómetros corrió y sudó con la camiseta del Sevilla. Es Enrique Lora Millán, cigarrero de La Puebla, honesto a carta cabal.

Desde aquella noche de septiembre del 66 que Sabino Barinaga le dio una camiseta de titular, Lora estuvo en el santoral de todo sevillista que se precie. Desde aquella noche con el Granada que se saldó con un triple goleador de Lizarralde y hasta que en agosto del 77 se fue por la puerta grande a hombros de sus compañeros, Enrique fue un ejemplo sin nada que agradecerle a nadie. Todo lo consiguió a base de sudor y hasta de lágrimas, que las derramó más de la cuenta.

En un Sevilla para el recuerdo que de la mano de Max Merkel iba a ser martillo de grandes y en el que todo se movía a la voz de Eloy Matute para que certificase Baby Acosta, Enrique era la turbina que ponía la máquina en movimiento. Coetáneo y amigo, Enrique es un futbolista que está en lo mejor de mis arcanos. Cuanto fue lo alcanzó por sí mismo y jamás podré olvidar cómo aquel impuesto aldeano se hizo de lujo una fría noche de febrero del 70 frente a los alemanes.

Hoy, como antes fueron Arza, Busto, Campanal, Achucarro,Valero y Gallego, Enrique Lora será investido con la más alta distinción que el Sevilla creó para los que escribieron su historia con un balón en sus botas. Todos ellos están ya en lo mejor de la historia del Sevilla, pero permítaseme que recalque el mérito de un hombre que fue hombre antes de tiempo porque la vida, que no le regaló nada, así se lo exigió. Hoy, otra vez 20-N, es su gran día y yo me pongo de pie ante él.

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