Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

Espadas y los tiempos

El alcalde no ha dado el paso adelante, pero tampoco atrás y algo tiene claro: su único portavoz es él

La política tiene sus tiempos y, aunque el convulso panorama que se vive en España ha adelantado el reloj del PSOE, el que hoy es el candidato con más opciones en la carrera por la Junta de Andalucía lleva la tensión razonablemente bien, dice. El alcalde Juan Espadas presume de su gran capacidad de trabajo y de su facilidad para concentrarse y elude así cualquier reproche hacia la posibilidad de que las cuestiones orgánicas de su partido, ésas que poco importan a la ciudadanía, lo distraigan. Es más, en ese empeño por no desviarse un milímetro de sus cometidos municipales mira la cuestión desde el otro lado y agradece el foco mediático que le dan estos asuntos de partido para amplificar su labor como alcalde.

Pero, aunque el proceso interno que puede suponer la marcha de Espadas de la Alcaldía ya está calentándose y éste tendrá que posicionarse públicamente antes de lo previsto, pues necesitaría viajar y hacer campaña, aún tiene tiempo. El congreso federal está fijado para mediados de octubre y luego será el regional, por lo que las primarias donde optaría a la secretaría general del partido en Andalucía (paso necesario aunque no obligado para optar luego a la Junta) serían a final de año. Ésa es su gran batalla porque si las perdiera quedaría tocado.

Por eso, mientras entre la militancia algunos agitan el debate y urgen que Ferraz señale al candidato que se medirá con Susana Díaz, Espadas contemporiza y recuerda, con sensatez, que su único portavoz en estos asuntos es él mismo.

Espadas asegura que ahora está en un proceso de escucha, una tarea sana y que él mismo anima porque la renovación profunda que defiende en el PSOE requiere de debates internos. Y admite que él mismo quiere tener ese tiempo para reflexionar mientras mira el termómetro que le proporcionan estos días las llamadas de muchos militantes que le dan, de momento, sólo ánimos para emprender esa carrera hacia San Telmo. Una prueba que antes tiene otros obstáculos. Una de las claves es saber qué pasará en mayo en las autonómicas de Madrid.

De momento, no ha dado ningún paso adelante, pero tampoco atrás como hizo al inicio de la crisis sanitaria, después de haberse precipitado diciendo que éste sería su último mandato y que no volvería a ser candidato a la Alcaldía. La nueva situación le brindó la oportunidad de matizar y apuntar que no se quitaría del cartel mientras no cumpliera con sus objetivos. La pandemia le permitió eliminar cualquier atisbo de pronunciamiento sobre su futuro municipal y el resto del gobierno respiró en la Plaza Nueva.

Ahora las tensiones internas en el Ayuntamiento de Sevilla son inevitables. No se ha preparado el relevo porque queda medio mandato y nadie había tenido la urgencia de posicionarse más allá de los mentideros mediáticos. En cualquier caso entre las elecciones autonómicas y las municipales hay un año que el PSOE tiene para probar a un candidato en el grupo municipal y terminar de fabricarlo, si es que tiene éxito, o buscar a otro fuera, lo que supondría una desventaja y un riesgo añadido. Pero ése es otro capítulo.

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