La España del tuteo victorioso

El igualitarismo por abajo ha dinamitado la distancia siempre saludable para una correcta, duradera y fructífera relación

Público en una calle comercial.
Público en una calle comercial.

23 de mayo 2023 - 05:00

Afirmaba Ignacio Martínez el pasado domingo en estas páginas que Feijóo le tuteó en una carta de las que se envían estos días para pedir el voto. Cáspita, ¿pero queda alguien en España que sepa hablar de usted al prójimo como señal de respeto? El tuteo es transversal e igualitario... por abajo. Te habla de tú todo el mundo, desde los mismos profesores al dependiente de la tienda, desde el que te llama por teléfono para venderte un seguro a mediodía hasta el que te para por la calle (poniéndose por delante para impedirte el paso) para pedirte una firma. Ha cundido la teoría de que se trata de una fórmula de proximidad, de cercanía, de supresión de límites que supondrían trabas para la creación del deseado ámbito de confianza. Todo lo contrario, pues toda relación que aspire a perdurar necesita de límites sea cual sea su naturaleza: vendedor, docente, superior, etcétera. La distancia es la seguridad, como reza la Dirección General de Tráfico. Pero aquí casi todo el mundo tutea a todo el mundo. Y ya lo peor que hay es preguntarle a alguien si le importa ser tuteado. Claro que no, miarma.

No es que te tutee Feijóo, es que lo hace el cajero automático con toda frialdad, los anuncios del párking de los grandes almacenes, la aplicación digital de la entidad financiera y la azafata del avión. El problema es que el usted es visto, no sin cierta perspectiva de complejo e inseguridad, como un tratamiento prepotente, superior y altivo. En absoluto. Sin dejar de aceptar que su uso puede ser tan ridículo como el del tú puede resultar desahogado en muchos casos, uno se encuentra con profesores a los que sigue hablando de usted y con los que mantiene una relación de cercanía familiar y afecto personal de muchos años. Hay casos de tuteo que son de manual de macarra. Recuerdo un periódico digital que nació con un decálogo en el que se denunciaba que España había dejado de usar el usted. Llamativo cuando menos. Con el usted derrotado y los reyes haciéndose selfies como una familia más para celebrar un simple graduado como si se tratara del primer viaje a la luna, puede llegar el caso de que muchos se pregunten para qué sirve la Monarquía si al final somos todos iguales... Feijóo nos habla de tú para pedirnos algo tan serio e importante como el voto. Los sacerdotes lamentan la muerte de un “compañero”, que no de un “hermano”. Hemos asumido cierto marco mental sin reflexionar sobre las consecuencias.

Los profesores un día se bajaron del estrado para ser colegas de sus discípulos. Ahora son los padres los que mandan. Se puede faltar al respeto hablando de usted y ser respetuoso hablando de tú, por supuesto. Pero al entrevistado siempre de usted, se nos enseñaba. Por respeto a un tercero que es el lector. El lector es usted.

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