Eugenio Scalfari

Scalfari era uno de esos pocos periodistas cuya capacidad de análisis los convierte en historiadores del presente

19 de julio 2022 - 01:46

Cuando un periodista es tan grande como Eugenio Scalfari, recientemente fallecido a los 98 años tras una vida aún más plena que larga, se convierte, a la vez que en alguien que informa con rigor, en un agente de la vida social, cultural y política dotado de la capacidad de interpretar lo que está sucediendo con la serena capacidad de análisis y la objetividad que sólo el paso del tiempo da a los historiadores. Raymond Aron en Francia, Chaves Nogales en España o su coetáneo y rival Indro Montanelli en Italia representan a estos excepcionales periodistas que se convierten en historiadores del momento presente.

"Periodista es quien le dice a la gente lo que le pasa a la gente" dijo Scalfari. Ese "lo que le pasa" abarca la realidad de los hechos contemplados desde una altura que permite insertar lo individual en lo colectivo (una mirada capaz de partir de lo que me está pasando a mí a lo que nos está pasando a nosotros hasta establecer lo que nos está pasando a todos afectándonos personal y colectivamente) y una capacidad de análisis que permite explicar qué está pasando, y por qué, en el momento en que los hechos se producen por convulsos, complejos y oscuros que sean. Estos periodistas son capaces de ver claro en los tiempos más turbios, mantener la racionalidad analítica sobreponiéndose a las pasiones ideológicas y no traicionar la verdad de los hechos sometiéndolos a su personal ideología (que, naturalmente, tienen).

Eugenio Scalfari fue un socialdemócrata de orígenes fascistas que superó bajo el fascismo, no después de su caída como tantos hicieron. Sus mayores hitos profesionales fueron participar en 1955 en la fundación del semanario L'Espresso, del que fue director, y en 1976 en la del diario La Repubblica, que dirigió durante 20 años. No era ajeno a la política activa -llegó a ser diputado socialista entre 1969 y 1972- sin que ello le restara independencia como periodista.

Mi padre, suscrito durante muchos años a L'Espresso, me enseñó a admirar a este socialdemócrata liberal tanto -también estaba suscrito a L'Express- como al liberal conservador Raymond Aron. En mis años romanos fui lector diario de La Repubblica de Scalfari, entre otras muchas razones por su soberbia información cultural y porque había fichado a mi admirado y querido maestro y amigo Tullio Kezich como crítico de cine. Por eso este obituario tiene algo de personal.

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