La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

'Éxtasis' en el Cervantes

Se proyectó por error la copia íntegra y una multitud corrió hacia el Cervantes

Se ha escrito y hablado estos días de Éxtasis (1934), la famosa pionera del orgasmo y el desnudo integral, tras la proyección de una copia restaurada en el festival de Venecia. Vamos a lo nuestro. En Madrid se estrenó el mismo 1934 con gran disgusto del famoso periodista, novelista y dramaturgo Manuel Bueno, el de la legendaria pelea con Valle-Inclán en el café de la Montaña que le costó el brazo a don Ramón, que escribió en ABC: "Medio Madrid ha desfilado ante el film titulado Éxtasis… Un film de propaganda de los muchos que nos envía Rusia con más o menos disimulo para descristianizar la sociedad" (un detallito de memoria histórica: Manuel Bueno, afiliado al PSOE en su juventud, después diputado por el Partido Conservador de Dato y finalmente simpatizante de Falange, fue sacado de su casa barcelonesa por los milicianos el 11 de agosto de 1936, apareciendo su cadáver al día siguiente).

Y vamos a lo más nuestro. En Sevilla Éxtasis se estrenó el 16 de febrero de 1935 en el Cervantes. La nota publicitaria de prensa afirmaba: "Se ha dicho que Éxtasis es la mejor película de la historia del cine y a muchos podrá parecer excesiva la afirmación. Pero todos tienen ojos para ver y criterio para discernir: reconocerán que se trata de una de las obras maestras con que la pantalla consigue su categoría artística más depurada. En ella la protagonista, Hedy Kiesler [este era su apellido hasta que Louis B. Mayer lo cambió por Lamarr], se sitúa lo más lejos posible de la Marlene o de la Crawford. Es un personaje vivo, una mujer que llena de vitalidad y pasión toda la pantalla". Un día después la breve reseña anónima de ABC la ponía por las nubes, concluyendo: "La nueva película gustó muchísimo al público del Cervantes".

Como durante la Segunda República -lamento disgustar a quienes creen que la inventó Franco- se ejerció la censura según la Ley de 18 de junio de 1931, el famoso orgasmo fue cortado -la pareja se echa en el diván y en el plano siguiente sale de la casa- y el legendario desnudo, abreviado. Cuenta una leyenda urbana que en el primer pase sevillano se proyectó por error la copia íntegra y cuando los afortunados espectadores contaron lo que habían visto una multitud corrió hacia el Cervantes… Para llevarse el chasco de ver la versión censurada. Las criaturas tendrían que esperar 41 años para ver un desnudo integral: hasta que la Cantudo apareció en la pantalla del Palacio Central en febrero de 1976.

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