Visto y Oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Garrote vil

31 de mayo 2013 - 01:00

HUBO espectadores interactivos de Gran Hotel que llegaron a insultar en las redes sociales a los creadores de la serie y a la propia Antena 3 cuando el verdugo cumplía su cometido de ejecutar al niño grande de Andrés (el actor Llorenç González), el amigo de Julio e hijo de Concha Velasco en la ficción. Sorpresa en muchas casas y féminas arrojando alguna lágrima por el fiel camarero con cara de buena persona.

Pero no, quiá, que no estaba muerto, no, no. Que estaba de parranda con el detective Ayala. Había sido una ejecución de mentirijillas y nadie en el velorio sospechaba que Andrés estaba campante y disimulando, tan sonrosado pese a haber pasado por el garrote vil (que dejaba violáceos a sus ajusticiados en una pena agónica).

Esta ha sido una nueva trampa para osos en las tramas del hotel de Adriana. Uno de esos golpes de efecto que terminan siendo bromas de verbena. Ya le pasó al propio Andrés, que terminó una temporada electrocutado mientras manipulaba una bombilla traicionera. Se despertó del coma como si nada. Y Javier (Eloy Azorín), se salvó de chiripa pese a haber sido ejecutado ante un paredón. En Gran Hotel, donde es fácil ser asesinado, nunca muere ninguno de los actores del reparto principal (ya pasaba en Hispania). Esas fintas forzadas de los guionistas al final deprecian el crédito de una serie que es notable en otros muchos aspectos, pero que juega un tanto tontamente con el espectador, por muy femenina que sea su audiencia potencial y por edulcoradas que sean sus expectativas. Bambú, la productora de esta serie, es experta en hacer arquitecturas dignas en la telenovela (lo está haciendo en Gran Reserva: el origen), pero a veces se excede en fuegos artificiales de coña.

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