Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
SUCEDIÓ en el informativo de Cuatro de las 9 de la noche presentado por Roberto Arce el jueves 25 de julio. En una de las conexiones con Santiago dieron paso a una de las redactoras que estaba situada en Angrois. Entonces, a pie de pantalla, entró el rótulo El hepicentro de la tragedia. En una de las ventanas aparecía Roberto, en otra las imágenes desde el lugar de los hechos, pero les juro que la vista, de todas todas, se iba derecha al rótulo. Una visión que hería, de forma distinta a la que hieren los hechos que se estaban narrando, pero igualmente demoledora.
Sólo fueron unos segundos. Pero a fé que se hicieron eternos. Larguísimos. De esos que da la sensación que no van a acabar nunca. El gazapo tenía tales dimensiones que parece mentira que varias personas de la cadena que forma el equipo que da lugar a que un informativo salga en pantalla editado como lo vemos, incurriesen en semejante pecado. Quemaban tanto los ojos, que alguien desde control debería haber borrado inmediatamente ese rótulo. Como ocurre otras veces, cuando se cuela algo que no se debe haber colado. Como tendría que pasar si saliese escrito por error un insulto al político de turno.
El 'hepicentro' de marras, qué duda cabe, obedece a un contexto, a un sistema, a una educación y a una servidumbres empresariales que hacen que esto no sólo sea posible, sino (tristemente) habitual.
En la UIMP de Santander José Manuel Blecua y una veintena de expertos se reúnen en el curso El español, lengua internacional de conocimiento. Deberían urgir a empezar haciendo los deberes en casa. O será muy tarde
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