¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

De Las Hurdes a las Tres Mil

Guste o no, las Tres Mil son las nuevas Hurdes, el espacio que simboliza la pobreza extrema en España

De aquel viaje que hizo Alfonso XIII a la comarca extremeña de Las Hurdes, en junio de 1922, queda, sobre todo, el magnífico reportaje fotográfico de Pepe Campúa, Pajarito, con imágenes del monarca con salacot y Marañón endomingado, como si viniese de visitar enfermos en el Barrio de Salamanca. Más difícil de ver, sin embargo, es aquella otra placa que Campúa le hizo al Borbón en pelota viva, durante un eufórico baño en el río de Los Ángeles. Aquel viaje tuvo mucho de protocolario, con el obispo de Coria bendiciendo y todo eso, pero también algo de aventura personal e íntima para un monarca complejo, unas veces marrullero y maniobrero y otras hondamente humano y trágico. Más allá de esas consideraciones, el viaje a Las Hurdes también fue una operación de imagen con la que se quería mostrar la preocupación de la Corona, cada vez más acorralada por los republicanos, por las bolsas de miseria que existían en España. Las Hurdes eran consideradas por entonces una reserva de palurdos embrutecidos por la incultura y la enfermedad, una especie de planeta extraño con niños deformes y viejos como salidos de Goya. Una década después, Luis Buñuel también retrató estas serranías en un documental algo amañado: Las Hurdes, tierra sin pan. Pero esa ya es otra historia.

Ha pasado casi un siglo del viaje de Alfonso XIII y Las Hurdes es hoy un lugar supuestamente idílico para neorrurales y aventureros de fin de semana, con negocios verdes, hostelería rural e, incluso, un centro de interpretación (eso que no falte). Sin embargo, España, pese a haber experimentado un desarrollo exponencial desde entonces, sigue teniendo muladares sociales y territorios que simbolizan la pobreza extrema. Quizás, el más conocido de estos es ese barrio fallido del sur de Sevilla que llamamos las Tres Mil, el mismo que provocó el espanto del relator de la ONU Philip Alston. Se podrá discutir lo certero de su análisis y argumentar que los problemas son más culturales y policiales que socioeconómicos, acordarse de las narco-rumbas y los churumbeles con móviles de última generación, pero lo cierto es que, hoy en día, esta zona es sinónimo de miseria en toda España y, al parecer, también en parte del extranjero.

El próximo lunes Felipe VI visitará las Tres Mil en un viaje que guarda evidentes paralelismos con el de su bisabuelo. El Rey, acosado de nuevo, se desplaza al centro simbólico de la miseria para oler su acre realidad. Habrá quien lo critique -siempre hay Tartufos dispuestos a dar lecciones de pobreza franciscana- y habrá cortesanos que magnifiquen la importancia de la andanza real, pero lo relevante es que sumará, que será un pequeño paso en una lucha en la que ya se han realizado algunos avances , pero claramente insuficientes. Quizás, dentro de cien años, las Tres Mil tengan su centro de interpretación.

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