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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Juanma puede perder ganando

La pesadilla de Moreno es ganar sin mayoría absoluta, que CS no sume lo suficiente y poder gobernar sólo con Vox

No le va a quedar más remedio a Juanma Moreno que convocar las elecciones andaluzas para algún domingo entre mediados de mayo y mediados de junio. Si por él fuera agotaría hasta el último día de mandato porque, aun sin presupuesto, teme que la próxima legislatura va a tener muchos más votos, pero también más dificultades para gobernar. La paradoja es evidente.

El presidente Moreno -tiene resonancias de mandatario latinoamericano, más o menos sátrapa- llegó a San Telmo tras los peores resultados de la historia autonómica del PP andaluz, y ahora, en 2022, cuando va a obtener los mejores, o casi, pende sobre él la amenaza de seguir en ese palacio, sí, pero con más incomodidades que en esta legislatura o compartiéndolo con unos inquilinos indeseados.

Ni en el más optimista de sus sueños ni en la encuesta mejor cocinada puede imaginarse Moreno Bonilla con una mayoría absoluta en el próximo Parlamento. Supondría multiplicar por dos los votos obtenidos en 2018, y eso, por muy mal que esté el PSOE, parece incompatible con la sociología política andaluza. La mayoría relativa que, sin duda, logrará en las urnas, ¿le permitirá gobernar en solitario? Ahí está la clave, y la clave es una propiedad temporalmente compartida por los otros dos partidos conservadores: Ciudadanos y Vox. Por su situación y sus ambiciones.

Para Juanma Moreno, lo ideal sería sumar mayoría absoluta con un pequeño y aún más domesticado Cs, y repetir un Gobierno de coalición todavía más pacífico y estable, al modo de los dos gobiernos de Manuel Chaves en la legislatura 1996-2000 y en la 200-04, con un Grupo Andalucista de 4 y 5 diputados, respectivamente. Pero es que la voracidad del Partido Popular con respecto a sus socios menores ha sido tan intensa y desmesurada que ahora se antoja difícil que Juan Marín alcance esa representación palamentaria. Claro que, ¿en qué electorado iba a incidir el PP para asegurar su propio crecimiento?

La alternativa es, precisamente, la pesadilla de Juanma: que la única suma que le permita gobernar con estabilidad sea la del PP y Vox. Porque ya conoce el precio, que no es otro que incorporar consejeros de Vox a un Gobierno que saldría de un pacto programático con la ultraderecha, esta vez comandada no por el desnortado Francisco Serrano, sino por la radical Macarena Olona. Ya se lo ha dicho Vox. Adiós moderación, adiós imagen, adiós centrismo.

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