Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
RECURRENTE cuestión por estas fechas es cantar al azahar, a esa flor del naranjo que llena Sevilla de rincones con encanto, de encrucijadas de aroma embriagador y que se hace superlativo en la Sevilla de toda la vida. Placer magnífico deambular en estas noches de primavera temprana por Cardenal Cisneros, Gavidia, Doña Teresa Enríquez, Mateos Gago, por tantas arterias de la Sevilla soñada. Y transportados por los efluvios del azahar nos lleva a llamarle la atención a esa Luna caprichosa que se ha retrasado hasta el punto de privarnos de Semana Santa en esta semana en que el azahar se ha abierto. Es más, junto a la apoteosis del azahar, en esta semana le hubiéramos ganado una horita al sol para disfrutar de una Semana Santa con más oscuridad, con más cera ardiendo, sin que la tarde le gane a la noche el privilegio de acompañar al Cristo de la Buena Muerte hasta la Universidad. Dichoso retraso lunar...
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