Visto y oído

Antonio / Sempere

Miradas 2

LA oficina de la Defensora del Espectador de RTVE ha visto incrementado el número de quejas en un tercio durante el último año, lo cual no deja de estar muy bien porque significa que el público es participativo y existe el feedback, algo que siempre es loable. Algunas de ellas apuntan a La 2, y otras, más concretamente, al programa Miradas 2, al que acusan de haberse catalanizado. Me pregunto qué dirán los que se han quejado ahora que el programa no existe. Después de emitir refritos durante las semanas navideñas, Miradas 2 desapareció sin avisar. De hecho, esperamos que su regreso se produzca un día de estos. Pero esta es la fecha que no sabemos nada acerca de su destino. Por eso, llegados a este punto, me apetece reflexionar un momento acerca de esas quejas remitidas a la Defensora.

Es posible que Miradas 2, desde que trasladó su centro de operaciones de Madrid a Sant Cugat del Vallés, se catalanizase. No en vano su directora y presentadora era Anna Cler. Pero dicho esto, cabe una pregunta: ¿qué es mejor, que un contenedor así exista, con las limitaciones o los condicionantes presupuestarios o de contenidos que sus rectores le quieran imprimir, o que deje de ser?

Por supuesto que mi respuesta va a ser ahora y siempre que es mucho mejor que exista. Que es mucho más interesante que esté ahí. Como contenedor. Susceptible de ser llenado o rellenado. Modificado o alterado. Muerto el perro, se acabó la rabia. Tal vez los quejumbrosos espectadores que recelaban de la catalanización de su sumario hayan respirado tranquilos. Pero lo que hemos visto desde enero a la hora acostumbrada, sin embargo, no han sido más que reposiciones. La existencia de Miradas 2 no resta, siempre suma. Su ausencia resta cuota a la agenda cultural. A la catalana y a la del resto de España.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios