Visto y oído

Antonio / Sempere

La Misión

EXISTIRÁ algún misionero encantado de afrontar la noble tarea de defender y encabezar, contra viento y marea, durante un mandato completo, sin dimisiones, la presidencia de la Corporación RTVE? Sus dos primeros rectores no han resistido el envite. Dimitió Luis Fernández y ha dimitido Alberto Oliart. Por distintos motivos.

Mientras encontramos a profesionales cualificados que son capaces de dar su vida entera, y otra más que tuvieran, en las más variopintas ONG, mientras no resulta nada difícil encontrar a religiosos o laicos que vuelcan todas sus energías, sin afán de poder ni notoriedad, en ayudar a una comunidad, a un pueblo, a hacer mejor el mundo, llama poderosamente la atención cómo la empresa pública número de comunicación en español, ande descabezada. Cualquier persona que ame el mundo de la comunicación, que lo entienda como servicio público, debería estar encantada con dar cinco años de su vida por esta causa. Al margen del dinero, al margen del poder, al margen de las muchísimas presiones.

En los medios de comunicación, como en la vida, hay de todo. En algún diario, cuyo grupo ha tenido que cerrar sus cadenas de televisión por quiebra y por una audiencia residual, se han permitido publicar titulares tan desafortunados como que Oliart deja RTVE sumida en el caos. Evidentemente, ningún chepado se ve su giba. Ojalá surja algún misionero. Ojalá la Corporación no sucumba. Creo que la noble misión de seguir mimando y defendiendo todo lo que se cuece en los territorios de Prado del Rey, Torrespaña, Sant Cugat del Vallés, en la Casa de la Radio, en la web, donde se hornean de Radio Clásica a Radio 3, de Días de cine a Mi reino por un caballo, merece la pena. Hay que resistir.

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