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El lanzador de cuchillos

Los Morancos y un ministro con huevos

Antonio Burgos dijo que en Andalucía no había nacionalismo porque se lo había quedado todo Cádiz

El otro día hablaba por teléfono con un amigo catalán, nacionalista de la rama rufianesca, y de fondo escuchaba en su televisión las risotadas de Los Morancos, que, al parecer, habían ido esa noche a divertirse al hormiguero de Pablo Motos y estaban disfrutando de lo lindo. Le hice una broma a mi amigo muy del estilo de los hermanos Cadaval, a la que respondió, entusiasmado, que era fan total de César y Jorge desde que los escuchó -sorprendido- en una entrevista en TV3 decir que estaban de acuerdo con que los catalanes decidiesen si querían ser independientes. Entiendo su estupor porque, siendo charnego de origen murciano, desconoce que en Triana, de donde proceden Los Morancos, hay una larga tradición soberanista. Cuando un trianero cruza el puente no dice voy a pegarme un salto a la Puerta la Carne, dice voy a Sevilla. El Guadalquivir es la frontera y el puente de Isabel II una especie de Check Point Charlie. En una ocasión dijo Antonio Burgos que en Andalucía no había nacionalismo porque se lo había quedado Cádiz todo para ella. Y Triana, que no es un barrio, sino un pueblo andaluz, con catedral y todo. Esa Señá Santana donde las trianeras casaderas, a despecho de movimientos woke, llevan dos siglos dándole patadas a un negro. Sí, aunque mi querido David no lo sepa, Triana es una república independiente. Como Cataluña, no. Como el Ikea.

Hablando de nórdicos, he leído que un estudio de la Universidad de Oslo asegura que los hombres con grandes testículos son infieles a las primeras de cambio. Según el doctor Bockmann, director de la investigación, la razón estriba en que un macho con testículos grandes tiene una mayor cantidad de espermatozoides y, por lo tanto, se ve impulsado a difundir sus genes a través de múltiples hembras. Parece una perogrullada, pero si yo fuera la mujer de Garzón -el del Gobierno, no el otro- lo ataría corto, porque no he visto en mi vida un ministro de España con los huevos tan gordos. ¿O no es tener cojones plantarse en un periódico británico a contar que la carne que mandamos a las islas es más chunga que una ex despechada? ¿Y no hace falta tenerlos como los faros de un R-8 para, a pesar de que en la Moncloa no le habla ni el perro de Sánchez -el de cuatro patas-, advertir que no piensa soltar la cartera y mucho menos los donuts? Señora de Garzón (perdón por la ranciez), ya sabe lo que dicen los noruegos, que es gente con estudios. Informada queda.

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