¿Pajaritos fritos en Cultura?

Dimite Ruperto, que evoca a la gran taberna trianera. ¿Pero qué pasa en Cultura que salen corriendo a los dos minutos?

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El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, con la teniente de alcalde delegada de Cultura, Minerva Salas.
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, con la teniente de alcalde delegada de Cultura, Minerva Salas. / M. G.

12 de diciembre 2023 - 05:00

Diosa de la sabiduría, princesa melancólica de la Plaza Nueva, causa de nuestra zozobra en el gobierno municipal que apenas lleva cinco meses. ¿Qué pasa con la gestión en el área de Cultura que dirige Minerva Salas? La izquierda echa sal en la herida, se tira a morder las débiles fauces por las que sangra la gestión en un ámbito que necesita Sevilla más que nunca, sobre todo en tiempos de hiperpopulismo en la política y en el periodismo, de excesos costumbristas y de saturación de procesiones y un concepto manoseado de la religiosidad popular. La gestión oficial de la cultura no debería ser motivo de polémica por este contexto y porque al alcalde José Luis Sanz no conviene que solo sea la izquierda la que aparezca con capacidad de patrimonializar esta parcela. Se marchó en agosto el solvente José Lucas Chaves. Se lió parda y gratuitamente con el Festival de Cine y con la Feria del Libro. Ahora se marcha Ruperto Merino, que suena a taberna de alta calidad de Triana con pajaritos fritos hipocalóricos y cerveza de pie como le gusta a Oseluí. ¿Pero por qué sale el personal corriendo de Cultura como si fueran nazarenos a las cinco de una Madrugada del Viernes Santo? El alcalde y su delegada, la dilecta Salas, tendrán que hablarlo como si fueran canastillas del Silencio. Que se pongan de perfil, que parezca que al menos bisbisean y que hagan el paripé al menos de tratar el asunto. ¡Pero que hablen! Háblame del mar, Oseluí, que diría la canción de Marisol. Háblame de la cultura, Minerva. Dime si es verdad lo que dicen. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana la cultura no se ve. Dos dimisiones, dos polémicas y un silencio delator.

El alcalde ya es consciente, debe serlo, que Sevilla no se puede controlar. Es inabarcable. Sí se deben reducir los tiros en el pie, especialidad del centro derecha. Sí se deben centrar los debates: más allá de los tanques de cerveza a la calle. Sí se debe fichar con cabeza con el objetivo claro de procurar una ciudad mejor de la que se dejó. El alcalde ara con los bueyes que tiene, no con los que ha querido tener. ¡El partido, era el partido! Tiempo hay por delante para enmendar los errores, para encarar el futuro sin necesidad de estar todo el día mirando quiénes estaban en la corte cinco meses antes de las elecciones. La delegada Minerva Salas venía bendecida por el equipo andaluz de Cultura en el Palacio de Altamira. Eviten más dimisiones, más polémicas absurdas, más fichajes que duren menos que un salivazo en una tabla de planchar. Salga la luz para la diosa Minerva. Abran la ventana. Huele a pajarito frito.

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