Plaguicidios sevillanos

El principal partido de la oposición no se dedica sólo a buscar ratas y cucarachas, pero algunas se encuentran

Egipto tuvo fama por sus faraones y sus plagas bíblicas, entre otras cuestiones. En Sevilla el faraón más conocido es el de Camas, Curro Romero, pero de plagas estamos bien surtidos. Leímos en la prensa unas declaraciones de Milagros Fernández de Lezeta, directora de Anecpla (Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental), alertando de que a causa del confinamiento del coronavirus han aumentado las plagas en Sevilla. Las ganas de comer de estos bichos se han juntado con el calor, formando ese cóctel veraniego que tanto da que hablar. Ratas y ratones, mosquitos y mosquitas, cucarachas y cucarachos, pulguitas y puede que otros insectos variopintos, sin olvidarnos de algunas cotorritas dispersas, salen de sus aposentos hacia otros barrios, sin pararse a pensar si son pobres o ricos. Van a por todas.

De vez en cuando, hay alguna denuncia. El "principal partido de la oposición", como lo llama María Jesús Montero, suele criticar las plagas sevillanas. Y no es porque Beltrán Pérez sea el Cid Campeador contra las ratas y las cucarachas. Es porque cumplen con su deber de oponerse. Pues el principal partido de la oposición no es el que aplaude como loco, sino el que critica. Y ellos también critican que presentan propuestas de más alto calado, en materia económica, turística y cultural, que pasan desapercibidas. Es decir, que no se dedican sólo a buscar ratas y cucarachas. Lo que no evita que algunas se encuentren, porque la cosa está fatal.

En ese sentido explicaron el disgusto de los vecinos de los Jardines de Hércules, donde las criaturas son vapuleadas por las pulgas existentes en las zonas verdes. En los tiempos del coronavirus, se supone que deberían fumigar y desinfectar sin piedad. En Zahara de los Atunes llegaron al frenesí de utilizar lejía para limpiar una playa. Unos se pasan y otros se quedan cortos.

Los mosquitos son de los que más fastidian este verano. Hay uno al que llaman el mosquito tigre, que otros confunden con el mosquito elefante, por su tamaño. Al mosquito tigre le falta un domador, al estilo legendario de Ángel Cristo. También existe (y es más común) el mosquito trompetero, que se suele confundir con el mosquito porculero, debido a su actividad en el incordio. Estos mosquitos son de los que piden un alpargatazo a gritos, ya que atacan con nocturnidad y alevosía, dejando en mal lugar a quienes elaboran remedios eléctricos contra estos enemigos.

Las plagas bíblicas de Egipto eran 10, y no todas de bichos. Esa historia se cuenta en el Éxodo. En Sevilla también hay un éxodo en julio; y más que habrá en agosto.

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