Vía Augusta

¿Prorrogar?

Extender la vigencia de los Presupuestos de 2021 privaría a Andalucía de incluir los fondos europeos 'Next Generation EU'

La aprobación del Presupuesto de Andalucía ha sido un signo de estabilidad durante toda la legislatura del cambio. Cuando ésta va a encarar su último año, el riesgo de que por primera vez el Gobierno de PP y Cs no logre sacar las cuentas adelante es una cuestión de máximo calado político que no podría resolverse, al contrario de lo que dice el vicepresidente Juan Marín, con una mera prórroga de las cuentas de 2021.

El cronista político de este diario señalaba ayer que lograr el apoyo de Vox -el tercer partido que sostiene la mayoría de Gobierno en Andalucía- al Presupuesto está muy complicado, pese a los antecedentes de los últimos años, en los que las bravatas del partido de Santiago Abascal siempre acabaron en pacto y votación afirmativa de las cuentas. De hecho, considera que de las tres leyes en que el Ejecutivo andaluz se juega el final de la legislatura, el Presupuesto es la que más riesgo corre de ser rechazado en la Cámara autonómica.

Pero el de 2022 no es cualquier Presupuesto. Al contrario. El volumen del mismo debería ser significativamente mayor a lo que acostumbran las cuentas autonómicas porque deberían incluirse los fondos Next Generation UE que la comunidad gestione, del total de 140.000 millones que le corresponden a España. De hecho, la Junta está inmersa en una reclamación constante de un reparto de fondos que contemple el peso poblacional andaluz y permita el ejercicio del autogobierno en su gestión.

Prorrogar el Presupuesto privaría de incluirlos y complicaría técnicamente la gestión presupuestaria andaluza hasta inviabilizar el uso de esa financiación extraordinaria europea concedida por ser uno de los países más castigados por el Covid-19.

Andalucía no puede permitirse que los fondos sólo se gestionen desde Madrid y de forma arbitraria. Así, la negociación presupuestaria es la más relevante de esta legislatura y, también, la más cercana al fracaso.

Es más, me atrevo a decir que un rechazo al Presupuesto es una razón sin parangón para justificar un adelanto electoral de un año. Incluso para convocarlas y celebrarlas antes de que acabe 2021, si me apuran.

Más allá de sus baladronadas, Vox debe medir que sea el obstáculo que impediría a Andalucía la gestión de esa financiación, vital en un momento clave para que la recuperación económica se afiance en la región en el par de años escasos antes de que llegue un ajuste inevitable por los excesos de gasto que ha obligado a hacer la pandemia.

El Gobierno andaluz debe ser consciente de ello y no tener miedo a llamar a las urnas, máxime cuando revalidarían la elección según todas las encuestas, porque pactar con la izquierda le pasaría factura.

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