¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Julio Iglesias y la motosierra
Recordábamos ayer en una tertulia entrañable en las entrañas de la Maestranza la tarde aquella en que Emilio Muñoz hizo que el toreo de Triana le brotase por las muñecas. Aquella tarde del 1 de octubre de 1995, que ya ha llovido como para que el recuerdo se hubiese diluido por los arcanos de la memoria, el de la calle Pureza sacó toda su torería para rematar la tarde a hombros por la Puerta del Príncipe y cruzar de esa manera el puente de su Triana. Tres orejas cortó Emilio en compañía de Curro y de Jesulín, en lo que significó una tarde de lo más redonda y en su plaza. Y ayer recordábamos aquella gesta en el acto de entrega del terno que vistió aquella tarde otoñal de hace veintiocho años. Un terno que pasará a engrosar el fondo de recuerdos que atesora el museo taurino más visitado del planeta. Qué tarde la de aquel día tan lejano y tan recordado.
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