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De Sevilla a Granada en AVE

Para que la alta velocidad ferroviaria sea competitiva debe tardar mucho menos tiempo que el coche particular

El pasado 16 de febrero Renfe inauguró la línea de alta velocidad ferroviaria que conecta Sevilla con Granada en dos horas y media. ¿Es una mejora con respecto a lo que existía? Sí, porque antes tardaban cuatro horas. ¿Es la solución definitiva? No, porque se tarda de Sevilla a Granada lo mismo que de Sevilla a Madrid, cuando la distancia por carretera es casi la mitad. Un tren de alta velocidad entre Sevilla y Granada debería tardar menos de una hora y media. Con un trazado coherente, no como ahora, que pasa por Córdoba. A ningún conductor sensato se le ocurre viajar desde Sevilla a Granada pasando por Córdoba, sino que circula por la A-92 y sin rodeos. Pues con el tren debería pasar lo mismo.

Para que la alta velocidad ferroviaria sea competitiva debe tardar mucho menos tiempo que el coche particular en cubrir una distancia. Igual que el avión debe tardar mucho menos que el tren de alta velocidad para ser atractivo. El avión desde Sevilla a París es competitivo. El avión desde Sevilla a Madrid no es tan competitivo.

En el caso del AVE, es obvio que interesa para viajar desde Sevilla a Madrid, ya que reduce el tiempo del viaje en coche casi a la mitad. Sin embargo, entre Sevilla y Granada, o entre Sevilla y Málaga, sigue sin serlo. Al dar ese rodeo, que obliga a llegar hasta Córdoba, se tarda casi igual en un AVE que en un vehículo particular, que además sale más barato. Y todo eso se debe a que el Avant inaugurado es un mal menor, pero no la solución prevista.

El origen de esa anomalía es el pufo del AVE transversal aprobado en tiempos de Manuel Chaves, que se encuentra paralizado, sometido a procesos judiciales, y con 280 millones de euros enterrados por la Junta en los tiempos anteriores. El coste de las obras se estimó en 1.300 millones de euros, que en estos momentos parecen inasumibles. Pero volvemos a lo de otras veces: lo peor es dejar una obra inconclusa, con 77 kilómetros ejecutados, porque se han gastado un dineral para nada.

A eso se suma el agravio a las poblaciones intermedias. La línea convencional entre Sevilla y Granada se quedó interrumpida por los daños de un temporal. Osuna y la Sierra Sur sevillana continúan perjudicadas, aunque el ministro Ábalos y la consejera Carazo se reunieron. Y el Avant de Sevilla a Granada no les supone ninguna ventaja, ya que no pasa por el recorrido natural de la provincia sevillana, sino que duplica los trayectos del AVE hasta Córdoba.

Es otro triste ejemplo de dar gato, en vez de liebre. Por mucho que lo quieran adornar, diciendo que se gana una hora y media. ¿Y cuánto dinero se ha perdido?

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