En Sevilla ya pactaron

Los bandazos de Ciudadanos no dependen de las ideologías, sino de las personas y sus actitudes

Aciudadanos le está pasando lo mismo que al Partido Andalucista, aunque por diferentes motivos ideológicos. Unas veces pacta con el PP y otras con el PSOE. La moción de censura en Murcia ha impulsado a Isabel Díaz Ayuso a adelantarse a la jugada en Madrid, y se ha abierto la caja de los truenos. Al PA le costó mucho trabajo explicar sus pactos, que aceleraron dos o tres travesías del desierto, hasta que se hundieron del todo en las arenas movedizas. Ciudadanos era un partido de la nueva política, ¿se acuerdan?, que se hace vieja. Actualmente sufre una crisis de identidad pavorosa. Por el camino que van les pasará lo mismo que al PA, antes o después; probablemente antes que después.

En Sevilla, Ciudadanos ya ha pactado con el PSOE. Álvaro Pimentel ha apoyado proyectos estratégicos de Juan Espadas. Las circunstancias eran favorables a esos acuerdos, que no sorprenden. El PSOE municipal de Espadas es moderado, y se siente incómodo cuando pacta con Unidas Podemos, Adelante Andalucía, o lo que sea, que ni siquiera tiene un liderazgo definido y sobrevive bastante apagado. Los acuerdos de Ciudadanos con el PSOE municipal en Sevilla pueden ser más discutibles por el contenido que por las formas. Tampoco podían apoyar otra alternativa, ya que en Sevilla entre PP, Ciudadanos y Vox no suman una mayoría suficiente.

Diferente es el caso de Andalucía, donde Juan Marín ha sido un socio leal para el Gobierno de coalición con Juanma Moreno. Marín, el día después, empezó reclamando la Presidencia de la Junta, hasta que se avino a razones. Después, en un foro, Elías Bendodo y él elogiaron las buenas relaciones existentes. Más adelante, se ha llegado a especular con la posibilidad de que Juan Marín se presente en una lista conjunta con el PP andaluz, hipótesis que no es descartable. Aunque estamos hablando de una política que cambia de un día para otro, sin motivos aparentes.

Los bandazos de Ciudadanos no dependen de las ideologías, sino de las personas y sus actitudes. Eso es lo más lamentable del momento actual. El votante asiste atónito al mangoneo de los votos, que se utilizan como moneda de cambio según unos designios sin principios sólidos. Cuando esto se enreda, ya sabemos que el pez gordo se come al chico. Le pasó al PA, le pasó a UPyD y le pasará a Ciudadanos, si no se aclaran de una vez por todas.

En Sevilla, en Andalucía y en España vamos avanzando hacia otro bipartidismo, aunque escribiendo con renglones torcidos, porque ya nadie sabe si es de los suyos, ni si los suyos sirven para algo.

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