La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Tala y sigue

Nueve olmos en Torreblanca, once árboles en el mercado de la Puerta de la Carne… Tala y sigue

Nueve olmos sanos de hasta doce metros de altura de la calle Maestro Tejera de Torreblanca van a ser talados porque las excavadoras de una obra pública han destrozado sus raíces. Se pedirán o no responsabilidades a la empresa, pero lo seguro es que los olmos se talarán. Se plantarán otros árboles, supongo (aunque esto en la ciudad de los tocones y los alcorques vacíos es mucho suponer), pero tardarán el tiempo que les sea necesario según su especie para crecer.

Hace pocos días supimos que arrancaban las obras de restauración (más bien reconstrucción, que en Sevilla -véase lo hecho con la casa de la esquina de la calle ancha de San Bernardo y Eduardo Dato- cada vez se entiende de una forma más liberal lo de restaurar) del mercado de la Puerta de Carne, al que se ha dado el preocupante destino de "centro de cultura, ocio y gastronomía", una forma de decir en sevillano bares y veladores mayoritariamente franquiciados (así interpretan la "revitalización" del entorno de las setas quienes celebran que se haya vaciado de vecinos y llenado de bares, veladores, pisos turísticos y hoteles). Para poner fin con tan discutible futuro al tortuoso y largo camino de proyectos recorrido por este histórico edificio, construido entre 1927 y 1929 en estilo racionalista por Lupiáñez y Gómez Millán, que vergonzosamente lleva 20 años cerrado, lo primero que se va a hacer es talar los once árboles que le rodean para ubicar allí las instalaciones.

Contaba hace unos días la compañera Ana S. Ameneiro que "la concesionaria asegura que no entiende la polémica que se está creando por la supervivencia de estos árboles cuando van a invertir más de 10 millones de euros en rehabilitar este edificio protegido de la ciudad, a poner en valor los restos arqueológicos aparecidos y pueden plantar tantos árboles como le diga el Ayuntamiento". Yo se lo explico a la concesionaria. Es que algunos -o muchos: tranquilícense, que hallarán pocos amigos de los árboles en Sevilla- estamos hasta los piiiiiii de que lo primero que se haga para mejorar o restaurar algo (Parlamento, San Telmo, Avenida, etc.) sea cortar los árboles; de que en su lugar se pongan naranjos enanos, macetones con arbustos o nada; y de ver alcorques vacíos o asfixiando a los árboles con cemento. Por lo cual, aunque les suene raro que unos pocos ingratos majaras protesten por ello, me sumo a la plataforma Salvatusarbolessevilla.

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