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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Tiempo de los Ocampo

El azar hizo que estas severas obras tuvieran que ver con gitanos, conversos, mulatos y negros

Junto a Jesús con la Cruz al Hombro del Valle este domingo están en besapié Fundación y el Señor de la Salud de la Candelaria, el próximo lo estará el Calvario y el siguiente viernes -primero de marzo- será el día de Jesús Nazareno. Tiempo de los Ocampo en la apertura de la Cuaresma. El Señor de la Salud y el Dulcísimo Nazareno son atribuciones no documentadas, pero sí fundamentadas, a Francisco de Ocampo. Calvario y Fundación sí están documentados como obras ejecutadas en 1612 y 1622 por los jiennenses de Villacarrillo Francisco y Andrés de Ocampo. Andrés se estableció en Sevilla cuando en 1567 entró en el taller de Jerónimo Hernández. Su sobrino Francisco se vino a Sevilla en 1593 para ingresar en el taller de su tío. Además de sus extraordinarios valores devocionales y artísticos, lo singular de estas cuatro imágenes de los Ocampo es cómo una suma de azares las vincularon a corporaciones de cristianos nuevos y minorías étnicas: conversos, gitanos, mulatos y negros.

El Señor de la Salud de la Candelaria puede parecer el menos relacionado con ellos. Pero el hecho es que tomó su advocación, perdiendo la anterior de Nuestro Padre Jesús Nazareno tras extinguirse su hermandad de la Antigua y Siete Dolores, para sustituir al Señor de la Salud de los Gitanos después que la cofradía abandonara San Nicolás en 1880 dejando huérfanos a los devotos que el Nazareno de los Gitanos tenía en el barrio. Solo seis años después el Cristo del Calvario, que había sido esculpido para la capilla de Pérez de Torquemada -apellido de judeoconverso- en Santa Catalina, fue tomado como titular cuando en 1886 se reorganizó en San Ildefonso la antigua hermandad de los mulatos.

Jesús Nazareno figura como titular de la Hermandad del Silencio al menos desde 1611 y tengo para mí que esta corporación algo tuvo que ver con los conversos, no solo pero sí sobre todo porque su más famoso hermano mayor, el escritor Mateo Alemán que redactó sus reglas en 1578 y adquirió su capilla en 1579, era de ascendencia judía. En cuanto a los negros, pudieron adquirir el soberbio crucificado de Andrés de Ocampo porque tras la muerte del imaginero quedó en poder del pintor Pablo Legot por una cuestión de pago de deudas y ello permitió a los morenos comprarlo por un precio más ajustado.

El azar tejiendo la historia quiso que estas severas obras -atribuidas o documentadas- de los Ocampo tuvieran que ver con gitanos, conversos, mulatos y negros.

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