Vacunados contra la gripe

Una temporada de gripes malas puede ser similar, en fallecidos, a siete meses de pandemia del Covid-19

En este país, de vez en cuando, la gente se agobia por algo hasta que se agota. Pasó con el papel higiénico, la levadura y las pesas. En Sevilla ahora está sucediendo con las vacunas de la gripe. Ha calado un frenesí entre los vacunandos y cierta alarma entre los vacunadores. Así se ha propagado la teoría de que es dificilísimo vacunarse, que no habrá suficientes para todos; y, curiosamente, también se oye lo contrario: que no habrá tantos sevillanos dispuestos a vacunarse y consumir todas las que ha adquirido el SAS. Es decir, vuelve la mitología popular sobre la carencia de algo, en este caso de las vacunas, como si hubiera cartillas de racionamiento. Y también parece que la Consejería de Jesús Aguirre se ha colapsado, en plan de sálvese el que pueda.

Contribuye a estos rumores carentes de fundamento que están utilizando salones parroquiales, como en Los Remedios, para descongestionar los centros de salud. Incluso van a vacunar en casas de hermandades, donde ya no pueden organizar convivencias, ni pescaítos, ni casi nada. Las hermandades, siempre dipuestas a ayudar al prójimo, las han ofrecido.

Voy a contar mi caso personal, ya que me he vacunado sin ningún agobio en Marqués de Paradas. Como pasaba por allí, solicité la vacuna de la gripe el pasado jueves, día 15 de octubre y me dieron hora para el día siguiente, viernes 16, a las siete de la tarde; pero como no podía ir ese día, me la cambiaron al lunes 19, a las cuatro de la tarde. No son horas de prime time de vacunación, pero tampoco han tardado dos meses. Algunos pensarán: "estaría enchufado por ser periodista". Sin embargo, ese dato no consta. Excepto que la señora que me dio la cita sea una admiradora secreta. Yo iba como cualquiera. Y, además, me vacunaron no sólo de la gripe, sino también contra el neumococo, de regalo, como un 2x1 de las vacunaciones.

Así que yo sólo puedo cantar las maravillas del SAS. Bienaventurado sea don Jesús, que es un fenómeno. Pero puede haber otros casos más tortuosos, o víctimas del sistema, es posible. La situación sanitaria se está complicando por la inminente coincidencia de la gripe y el Covid-19. El director del Plan Estratégico de Vacunaciones en Andalucía, David Moreno, recordaba en este Diario que cada año suelen morir entre 500 y 2.000 personas por la gripe. Teniendo en cuenta que por el coronavirus han muerto en Andalucía 2.176 personas desde marzo, se llega a la conclusión de que una temporada de gripes malas puede ser similar, en fallecidos, a siete meses de pandemia del Covid-19.

A vacunarse, que no es tan difícil.

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