Vendo voto. Razón aquí

Con lo disputadas que están las elecciones en Sevilla, seguro que el precio del voto irá al alza los próximos días

Un voto.
Un voto. / DS

20 de mayo 2023 - 00:01

ANDABA uno deshojando la margarita del voto cuando, voilà, la actualidad me mostró el camino. ¿Por qué no venderlo al mejor postor? La idea, evidentemente, surge de la noticia de una inquietante trama de compra de sufragios por correo en Melilla, nuestra pica modernista en el moro. Mi primera reacción fue la de subirme al pedestal de tribuno y mostrar mi indignación moral por este atropello a la divina sustancia de la democracia y todo eso. Pero los años te van dotando de sabiduría y cinismo. ¿Por qué no sacarle un dinerito a la cosa? ¿Cuánto pagarán por un voto? Quizás me dé para unas pochas con perdiz y una botella de Pago de los Capellanes en el bar Ñ, o una corvina con un par de copas de amontillado Príncipe de Barbadillo en Los Caracoles... por soñar. En estos días de inflación y sueldos cortitos con sifón no vienen mal unos euros, aunque solo sea para una cena con la amada o con cualquier amigo aún más necesitado que el arribafirmante.

Algunos dirán que el voto es algo sagrado. Bueno, eso es relativo. Las cosas cambian. También antes era sagrada la palabra de una persona y fíjense lo que vale hoy en los labios de nuestros políticos. Son tantas las promesas incumplidas que da risa recordarlas. No sólo eso, sino que en estos días de campaña somos completamente conscientes de que muchos de los compromisos que están adquiriendo los candidatos nunca serán cumplidos cuando lleguen a la poltrona. Y nosotros seguimos haciendo cola en el colegio electoral como borregos. Llámenme populista, pero para eso prefiero sacarle una rentabilidad a mi voto, como hace la gente de posibles con sus millones. No sé, quizás me de para encuadernar en piel de boa mi ejemplar de Conversación en la Catedral comprado en La Isla. No creo que paguen mucho por un voto, aunque con lo discutidas que están las elecciones municipales en Sevilla seguro que el precio del sufragio irá al alza en los próximos días. La cuestión será mostrar nervios de acero, como los del broker más experimentado de Wall Street, aguantar hasta el último momento. Aunque siempre se corre el peligro de pasarse de listo y tener que comerse el voto con patatas. Y adiós condumios, mollates, pieles suaves, ilusiones... Es dura la vida del vendedor de votos.

Si usted, querido mafioso o director de campaña desesperado, está leyendo este artículo, ya sabe de mi disponibilidad. Haga su oferta. Quien sabe, lo mismo la cosa se pone por las nubes, me vuelvo a aficionar al fútbol y me voy a Budapest a ver al glorioso Sevilla Fútbol Club hacerle un siete a la Roma de Mourinho. Estoy dispuesto, incluso, a bailar por el Arrebato.

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