En Sevilla era diciembre de 2019, y en aquel pueblito del caribe colombiano supongo que también. No lo parecía. Noche y calor. Ya habíamos intervenido las escritoras invitadas a aquel encuentro de mujeres poetas, cuando comenzó la gozadera. La banda de Manguelito, "la que toca bonito", principiaba los primeros sones. Salimos todas a bailar. (Yo, a la cumbia, le meto los pasos de la rumba). Llegando al estribillo, el director de la orquesta hizo un llamado a los hombres del lugar: "Apúrense, mijos, vengan acá con estas mujeres, ¿no ven que están bailando solas?", dijo. De un salto, la poeta Miriam Reyes tomó el escenario y el micrófono. La música se detuvo. Ella, maravillosa, resuelta, habló: "Queridos amigos, no estamos bailando solas. Estamos bailando juntas. Si gustan vengan a acompañarnos". Y añadió: "De hecho, a la escritora de Sevilla le vendría bien aprender pasos nuevos". La música prosiguió, y el baile, y la juntera. (Ahora, yo, a la rumba, le meto los pasitos de la cumbia).

La manera en que somos percibidas las mujeres es para que la estudie La Gestalt. Si hay mujeres juntas, vemos mujeres solas. Donde hay igual número de mujeres que de hombres -leo el estudio de Joanna Russ-, tendemos a percibir que las mujeres son mayoría. "Una voz grave indica coraje viril, mientras que una voz aguda es indicativa de cobardía femenina". Lo dicen tratados científicos a los que alude Mary Beard. Cuando leí la visión que tiene sobre estas cosas Candela Peña consulté la cartelera. Debe de haber un error: todos los mojones y truños -salvo Frozen 2, que la codirigen un hombre con una mujer- que hay en pantalla son de señores.

El principal problema de percepción que tiene el machismo es que no se refleja en los espejos. Quien es machista jamás se reconocerá como tal. Nadie cree que sea machista, aunque ataque a las mujeres que no se avengan a lo que está mandado. Como cuando sacan al cofrade más obtuso del besamanos, que afirma que la virgen está exenta de virus, para que España entera diga a carcajadas Sevilla tuvo que ser, o cuando sacan a las de les galline para reírnos igual, los medios destacan que una mujer argumente con trazo gordo contra asuntos que el pensamiento feminista lleva abordando décadas. Esperemos que algún día que se reflejen con idéntica cobertura reflexiones de más enjundia y calado, más allá y más acá de lo que mande cualquier poder establecido, que haylas desde hace mucho, y que son las que nos hacen avanzar en lo personal y en lo político. Esperamos que se reflejen con similar entusiasmo los 17 actos reivindicativos que desde hoy hasta el 8 de marzo se desarrollarán en la ciudad y la provincia. A ver si se ve: así somos -diversas, respetables, capaces de replantearnos las cosas- y aquí estamos, las mujeres de Sevilla. Juntas, que no solas. ¿Bailan?

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