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Tomás García Rodríguez

Los cartujos de Sevilla y Tomares

La Hacienda de Cartuja, en Tomares, mantiene algunos restos de una casa señorial y de labor

19 de marzo 2022 - 04:00

CORRÍA el año 1400 cuando cuatro cartujos y un lego arribaron a la ciudad hispalense procedentes de La Cartuja de El Paular en Burgos. Solicitados por el arzobispo Gonzalo de Mena y Roelas a instancias del caballero veinticuatro de Sevilla Ruy González de Medina, sustituyen a los monjes franciscanos residentes desde décadas atrás en la ermita de Santa María de las Cuevas. Cuenta la leyenda que este primitivo templo fue erigido en el lugar donde apareció en 1248 la imagen de una Virgen en una pequeña cueva, cerca de los hornos alfareros que usaron los almohades para trabajar la abundante arcilla del margen derecho del Guadalquivir.

La nueva iglesia se levanta a comienzos del siglo XV con el mecenazgo del adelantado y notario mayor de Andalucía Per Afán de Ribera el Viejo, alrededor de la cual se extendieron las estancias del monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas que, a su vez, promocionará la fundación de los de Jerez y Cazalla de la Sierra. El cenobio sevillano se enaltecería con rentas y fincas aportadas por personalidades piadosas y monjes de noble linaje, así como con los tercios reales de los diezmos de vicarías cercanas. Desde sus orígenes hasta la exclaustración definitiva en 1836, se tiene constancia de la posesión monacal de viñedos, huertas, cultivos de cereales, olivares, heredades o donadíos en distintas localidades de su entorno.

Una de esas propiedades era la antigua alquería y posterior hacienda de olivar conocida históricamente como Esteban de Arones, Esteban de Ronvi, Cartujilla o Cartuja, situada entre los actuales términos de San Juan de Aznalfarache y Tomares. Don Fernando de Torres -perteneciente a la señera estirpe de los Torres-Villarreal, cercano al rey castellano Juan II, confesor de Enrique IV y deán de la catedral hispalense- la donaría a La Cartuja de Sevilla, donde ingresa en 1426 y sería prior en sus últimos veinticinco años de vida.

La hacienda se incorpora a las tenencias monasteriales y es usada como residencia durante las arriadas que anegaban con frecuencia su sede matriz junto al río. La Hacienda de Cartuja, ubicada hoy en suelo tomareño, mantiene algunos restos de una casa señorial y de labor que poseía una bella portada, patios, arcos ojivales, capilla y una artística torre-mirador con espléndidas vistas a la capital.

Hoy en día, el edificio monumental se encuentra muy transformado y está ocupado por un Centro de Estudios Jurídicos y Empresariales de la Fundación El Monte. Su relevancia histórica y su primitiva prestancia han sido algo olvidadas, siendo la hacienda más antigua de las trece que llegó a poseer Tomares y que conformaron el núcleo de la villa, considerada por muchos como "la perla del Aljarafe".

"En 29 de noviembre, día de San Andrés, fué avenida tan grande que estuvo el agua en un peso nueve días... Creció el Tagarete, junto á la puerta de Córdoba y del Sol, y entró por la del Osario hasta media plaza: los cartujos se fueron á Estévan de Ronvi" (Conde del Águila, 1595).

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