La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
CON una escenificación de apparatchick de guardarropía o de funcionarios maduritos en un parque de paintball jugando a Sierra Maestra, Iglesias comparece rodeado por los suyos y larga que "estamos aquí para gobernar y por eso creo que debo ser el vicepresidente del nuevo gobierno", que está dispuesto a negociar los ministerios de justicia, defensa, interior, exteriores y uno nuevo de plurinacionalidad que pondría en manos de En Comù Podem. Remata la faena humillando aún más a Sánchez al afirmar que "ahora tiene una oportunidad de demostrar quién manda en el PSOE". Y por si no estaban claras las cosas, Iglesias, con pose del Pichi -chaquetilla gris con clavel en la solapa, pantalones oscuros ajustados, gorra ladeada, botines relucientes y pañuelo blanco al cuello- culmina su discurso pasándole la primera factura de los muchos intereses que tendrá que pagar a cambio de ser presidente: "Que Sánchez sea presidente es una sonrisa del destino que me tendrá que agradecer". ¡Anda y que te ondulen con la permanén!
El chuleado Sánchez se entera del asunto porque se lo cuenta el Rey y, al salir, comenta: "Entré en La Zarzuela sin un Gobierno y por lo que he visto tengo todos los ministros nombrados". ¿Cabreado? Supongo que sí, pero aparenta que no. Italia tuvo su Berlusconi y su Cicciolina, América tiene su Trump y nosotros tenemos nuestro Iglesias como clown blanco y nuestro Sánchez como Augusto. Y Augusto puede llorar echando chorritos de agua cuando el clown blanco le da en la cabeza con un martillo del que explota talco, pero no enfadarse. Porque sabe quien manda en la pista del circo. Así que Sánchez, tragándose chulería y humillación, en vez de mandar a Iglesias al cuerno le agradece la propuesta y le tiende la mano afirmando que "los votantes de Podemos y PSOE no entenderían que no nos pusiéramos de acuerdo".
Nunca el PSOE ha caído tan bajo ni su Secretario General ha sido tan humillado. Y más bajo caerán y se humillarán si el pacto con Podemos, comunistas e independentistas -que además se ríen de ellos en su cara- se consuma. Iglesias chulea pese a ser tercera fuerza. Sánchez se humilla pese a ser segunda. Rajoy declina la oferta del Rey para ganar tiempo. Canta Iglesias: "Pichi es el chulo que castiga del Portillo a la Arganzuela". Responde Sánchez: "Eres, Pichi, para mí de lo que no cabe más, y yo sé de algunas por ahí que van desesperás detrás de ti".
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